1581. DISTRACCIONES 
Laura Arenas Morán | LAW

¡Camarero! Póngale otra ronda a Dani, no vaya a ser que se quede conversando a solas con sus pensamientos.

Risas desproporcionadas, diálogos que podrían mantener una neurona con otra, y mucho, mucho alcohol que trabaja como asistente social por horas. Perdona, ¿te falta confianza en ti mismo? Tómate un chupito, verás qué rápido se te va la tontería. Frases al aire como quien tira confeti sin saber a dónde cae; parlotear, charlar, criticar, comentar, opinar sin ningún sentido aparente sobre problemas que no interesan a nadie. Sonreír aun sabiendo que no entendiste una sola palabra de lo que te decía el de al lado. ¡Venga, todos juntos con la careta puesta! Una parte de ti exclama: ‘asiente muchacho, asiente, haz como si te importara lo que te están contando’. Necesitas ser parte de ese todo que no significa nada, si no estás perdido. Todo lo que sea posible para acallar esa vocecita tuya a la que nunca le dejas revelarse. Busca, no pares de buscar la aprobación de aquellos que ni si quiera se paran a conocerte de verdad. Dale bola a la única tipa que parece tenerlo todo muy claro, menos la razón por la que está ahí, aunque no tengas ni un mínimo de interés en saber cómo es; más allá de lo que puedes deducir de sus gafas gruesas y la forma en la que se atusa el pelo con cierta gracia. Con alguien tendrás que pasar la noche, ¿no? Que la cama es muy grande y la necesidad de buscar el placer en el otro aún más.

Al día siguiente, vuelta a las andadas. Dani, deshazte pronto de la chica sin nombre, que llegas tarde al trabajo. Date prisa, no te pares a pensar, no dejes que te cale nada de lo vivido. Vistacito rápido al espejo y a correr. Ocho largas horas frente al ordenador. Datos, estadísticas, números y cálculos ocupan tu cerebro carente de emoción. ¿Cómo se llamaba la chica de anoche? Bueno, no importa. No hay tiempo para eso.

Las miradas incesantes al móvil esperando un mensaje de cualquiera, un nuevo plan para la noche, qué insoportable se le hace la vuelta a casa. Dani coge lo primero que pilla de la nevera, mientras mira sin ver realmente lo que la gente comparte en las redes. Distracciones y más distracciones. La vida perfecta de tal, la frase ingeniosa de cual, que seguramente habrán sacado de un libro de autoayuda. Todo muy edulcorado, fotos retocadas y demasiada necesidad de aparentar.

Suena el móvil. Es Julia, que no sabe si comprarse un Mercedes o un BMW, la decisión de su vida. Mejor no contestar, es hora de que Julia se vaya a la mierda, ella y sus supuestas preocupaciones. Ahora lo recuerda. Sonia, se llamaba Sonia. Parecía tenerlo todo más claro que nadie. Puede que ella no sea una distracción como lo es todo lo demás.