1159. DON EXITO Y DON FRACASO
jose francisco santiago fernandez | ONEKA

Título: Don Éxito y Don Fracaso
Seudónimo: Oneka

Don Éxito nació en el seno de una familia de empresarios del metal. Ahora es presidente de una corporación industrial y consejero de varias multinacionales. Se doctoró en Ciencias Empresariales y Derecho Internacional por la Universidad de Oxford y su vida transcurre más bien en el aire, entre Londres, Nueva York y Pekín. Su esposa, Doña Afortunada, procede de una familia aristocrática venida a menos, alta y delgada como su madre, bella y elegante como una diosa. Tiene cuarenta y nueve años y dice que, cuando termine de disfrutar de la vida, va a proponer a su marido la adopción de media docena de chiquillos.

Don Fracaso nació en un remoto pueblo llamado Moribundos en la provincia de Tristeza. Su esposa, Doña Sufrida, murió al nacer su última hija, Calamidad. Desde entonces su vida ha ido de mal en peor, le operaron de tres hernias y volvió a trabajar hasta que se cayó de un andamio y se fracturó una pierna y un brazo. Quedó muy estropeado, anda cojo y ha perdido una mano. Se le ve muy a menudo en el Bar Maldición, casi siempre borracho, bastante sucio y extremadamente delgado. Los hijos mayores, Horroroso, Cieguito, Bobalicón y Perdedora se fueron marchando de casa y no han vuelto ni conoce su paradero. Queda con él, la más pequeña, Calamidad.

Calamidad nació con la memoria de pez que le incapacita para ganarse la vida. Tiene casi todo el cuerpo cubierto con granos de pus y le han dicho que no se quita. A su gato, que se llama Leoncete, se le han caído uñas y dientes. El otro día le tocó la lotería, su número terminaba en trece, por fin se terminaba su racha de mala suerte. Salió a cobrar el billete y pasó por debajo de una escalera con tal mala pata que le cayó un bidón de pintura a la pobre criatura y el billete de lotería, que con tanta alegría llevaba en el bolsillo de la blusa, acabó como un ovni, ¡irreconocible! Piensa la joven que otra vez será y que no le importaría que terminara en trece o pasar por debajo de una escalera. ¡Calamidad no es una chica gafe o supersticiosa, simplemente tiene mala suerte!