1050. DOS BILLETES DE 50
Gabriela García Salzmann | Gabiota

Dos billetes de 50. Fue lo que contestó cuando le pregunte como pensaba pagarme. Y eso me decidió. Entre tantos candidatos.
Algunos intentaban restarle importancia a mi oferta, poniéndole pegas a la falta de garantía o preguntando por los GB o la RAM del móvil. Ni idea! lo compré a toda prisa para recibir un mensaje importante y ni me fije. Luego ni siquiera lo usé porque el que tenía milagrosamente volvió a funcionar. Claro que en el ínterin me dejé 190 € y pretendía recuperar al menos 100.
Me salieron muchos candidatos, casi todos hombres. Lo intuía a pesar de los nombre falsos_ algunos ciertamente creativos como Redolan, Onil, Bamako o Gaudy _ que se ponían en Wallapop. O precisamente por eso. Otros a duras penas escribían el castellano y la verdad no sabría decir si era producto imperdonable de nuestro sistema educativo o producto perdonable de candidatos procedentes de la inmigración.
Los que intentaban una rebaja no se si me cabreaban o si me parecían patéticos. Los que no preguntaban nada y ya querían quedar para llevárselo me mosqueaban (seguro que sabían que nuevo vale 240€ y lo querían para la reventa).
En cambio, Ionica, aunque todavía no tenia claro que fuera mujer, me conmovió con sus faltas de ortografía y las ganas que le veía de acceder a un bien “tan preciado”. Ya cuando me dijo que solo podía quedar a las diez porque era después de salir del turno y dejar a su hija en el colegio, pensé que no pasaba nada por posponer la venta para cuando ella pudiese. Claro que lo que finalmente terminó por decidirme fue su respuesta a como pensaba pagarme. Ni transferencia, ni Bizum, ni efectivo: dos billetes de 50! ! Poderío e ingenuidad ante todo!
Así que les comuniqué a los que ya querían quedar para llevarse el móvil o me ofrecían 80 y hasta70 € por él, que este ya estaba “comprometido”. No se si les pareció una palabra rara, aunque no más que “impoluto” que fue lo que le contesté a alguno que me preguntaba si el móvil estaba en buen estado. Se lo merecía por impertinente. ¡Que si la caja se veía abierta, que si la garantía, que si le faltaba RAM, que si se lo dejaba por 70!
¡Por eso se lo iba a vender a Ionica! Porque me quería dar 2 billetes de 50 y uno ya lo tenía “comprometido” con San Antonio por encontrarme una sortija que había perdido.

P.D.: Al final el marido de Ionica, que fue quien finalmente se presentó a la cita, empezó a ponerle pegas a la RAM, así que se lo vendí a Nicolás, un venezolano que estudia ICADE y que TAMBIEN me dio dos billetes de 50.
Pero no le voy a dar uno a San Antonio. Ya no me siento tan “magnánima”.
Uuy!! otra palabra rara.