DOS LOCOS MADUROS
Antonio Redondo Gamero | El Capi

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Habían disfrutado juntos de su primer encuentro, como hacía mucho tiempo que no disfrutaban.



Curiosamente, cada uno por su lado recorrió el mismo trayecto al reflexionar: los dos sabían que aquello era algo circunstancial, que vivían a cientos de kilómetros de distancia, que apenas conocían detalles de sus respectivas vidas y personalidades, y que ya eran lo suficientemente maduros como para no cometer aquellas locuras de juventud…



Y, llegados a este punto, curiosamente, cada uno por su lado, abrieron las puertas de sus respectivas habitaciones y fueron a encontrarse en mitad del pasillo, allí donde se acababan de despedir un momento antes.



Sólo que quienes se reencontraban ahora lucían una sonrisa nerviosa en sus rostros, un brillo prohibido en sus miradas… y 30 años menos en sus cuerpos y en sus corazones.



Y… se lanzaron al vacío.