EL AMANECER DE RAFA
Lorena Rocchi | Frida

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En los últimos diez años Rafa le había ganado la batalla a la muerte.Había podido cargar a cuestas la mitad derecha de su cuerpo. Había logrado no morir de amor y mucho menos de soledad.

Una mañana, Rafa se dió cuenta que sus pensamientos se detenían demasiado en aquella mujer de hablar dulce y mirada de otro tiempo. De sonrisa amplia, labios sensuales y andar ligero. Alguna vez, quiso apartarlos pero, no supo cómo hacerlo así que, dejó que llegaran y se movieran con libertad por los recovecos de su mente.Así fue, como un día Rafa la invitó a cenar. Ella aceptó y quedaron para la noche siguiente.



Cuando sonó el timbre, Rafa ya había preparado la comida con especias exquisitas. Había elegido el mejor vino y dispuesto todo sobre la mesa.

Saborearon los alimentos como una delicia jamás probada, charlaron de arte, bebieron y rieron juntos.

Rafa volvió a llenar las copas y con una sonrisa dijo -Briin..deemos!- ella cogió la copa, apenas humedeció sus labios y le miró largamente. Él,dejó su copa sobre la mesa, se acercó y disfrutó de todas las sensaciones que la mitad de su cuerpo estaba sintiendo. Ella acarició suave la mejilla de él y le pareció que había podido ver su alma. Él se acercó un poco más, recorrió primero con los dedos de su mano izquierda los labios de ella y dijo mirándola a los ojos- Preciosa- Luego, la besó. Ella saboreó la dulzura y la pasión que ambos habían dejado dormidas por mucho tiempo. De pronto, dijo- Tengo miedo Rafa-

– ¡Y yo!- respondió él. Luego agregó

– Loo hacee..mos?-

– Me gustaría pero, hace tanto tiempo que…- él sonrió y agregó

– Yo muucho más!!-

-No sé, estoy temblando- ella sonrió nerviosa.

De pronto él se apartó y dijo bruscamente.

-¡Vete!-

-Rafa qué dices!?-

-¡Hala vete!-

-Rafa no me has entendido-

-Mii..ra…Mii..ra!- Levantó con su brazo izquierdo el derecho y lo dejó caer. El brazo quedó colgando, pendulando por la inercia.

– Loo… ves?!.

-Rafa escúchame, mis miedos no tienen que ver contigo.

-¿Y yo…qué quieeres que haaga!?- respondió él. Y luego agregó

-¡Vete,Vete ya!-

Un largo y frío silencio atravesó la habitación y penetró también en cada uno de ellos.

-Rafa ven, escúchame- dijo ella con serena voz.- Lo que me embriaga de tí, lo que me enamora de tí es otra belleza.No importa si tienes dos o un brazo, no importa si tengo que esperar más o menos tiempo para que tus palabras lleguen de tu cerebro a tus labios.Tú me hablas sin palabras- Le miró profundamente y agregó,

-Eres un ser tremendamente bello, lleno de encanto.Me gustas así. Te deseo así-

Él se acercó, la miró como no lo había hecho antes. La besó y luego hundió su cabeza en el regazo de ella. Ella le acarició con una dulzura infinita. Y así, en silencio se amaron.