878. EL AMIGO
MARIA NIEVES GOMEZ BLANCO | Nieves

Como cada mañana salí a pasear por el descampado que se abría tras los bloques construcción de los 60. No era un espacio muy bonito pero al menos lindaba con un bosque y eso le daba un aspecto más acogedor. Ventajas de vivir en las afueras.
Tras un rato de marcha divise a los lejos a aquel vecino tan raro que últimamente se había instalado en la escalera. Por el patio de luces se le oía a menudo hablar con un tal Marcos al que no habíamos visto nunca. Muchos pensaban que estaba loco y yo trate de evitarle cambiando de dirección rápidamente.
Fue inútil, él me había visto también y se dirigía hacia mí con grandes pasos.
– ¿Hola! No has visto a Marcos? El no sale nunca y me temo que se ha perdido- dijo con voz acelerada
-No, no he visto a nadie- contesté evasivo con muchas ganas de esquivar el encuentro.
-Me tenían guardada la carne para él en la carnicería, despojos y esas cosas y decidí dar una vuelta antes de recogerla. Le gusta cruda, pero que este bien fresca.
-No quiero que mee en la calle ni que haga tratos con desconocidos. ¡Nunca se sabe!!- siguiendo diciendo impasible ante mi silencio.
-Suelo atarlo, ¿sabes? Pero me gusta también tirarle piedras de vez en cuando a ver que hace.
Decididamente estaba ante un desequilibrado. ¿Atar a un amigo?, ¿tirarle piedras? ¡Qué coma carne cruda!! Empezó a darme mucho miedo.
– El me ha ayudado a vivir mejor mi vida, ¿sabes?- repitió como un latiguillo- No dice mucho, claro, pero escucha bien y para un hombre como yo, importa.
¿Un hombre como él? Estaba asustado y a la vez empezó a darme pena. Hay gente muy sola. Y eso a veces los trastornaba. Pero este tenía un amigo, pero claro… ¿Qué clase de amigo?
-Un día lo lleve al veterinario y me dijo que necesitaba más ejercicio, pero a él le gusta pasarse el día amodorrado delante de la tele, viendo programas de risa, ¡ya ves!
¿Veterinario? ¿Qué clase de persona lleva a un amigo al veterinario?
Entonces se oyeron grandes gritos:
– Marcos, Marcos, ¡ven aquí!!
Y un perro salió trotando del bosquecillo.
Claro, ¡como no lo pensé antes! El dijo en todo momento que se trataba de un buen amigo.