El Beso
Paloma Luengo Perez | Jimena Castan

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Irene bajó del autobús antes de llegar al instituto. Su amigo especial la esperaba detrás con su Vespa azul turquesa. Todavía se ponía muy nerviosa al verle.Aún no se habían dado un beso. Ella sabía que tenía que aprovechar aquellas supuestas mariposas en el estómago porque el amor tenía fecha de caducidad según le habían contado. No creía en nada, ella estaba viviendo lo mejor de su vida y era joven como para pensar en tristezas. Se arremangó la falda del uniforme y se subió en la moto decidida. La sensación de que algo maravilloso iba a pasar era extraordinaria. Nada ni nadie le podía romper ese momento. Tenía la certeza de que aquel día se besarían y ¿Y si no pasaba nada? ¿Qué le diría a sus amigas? Tenía casi dieciocho años y no había besado a ningún chico todavía . Pensó que a lo mejor tendría que ser ella la que diera el primer paso. Ya no creía en los cuentos de hadas ni en los príncipes que salvan a princesas probando zapatitos de cristal. Irene se bajó de la moto. Su falda parecía más corta todavía. El chico la miró con descaro. Irene preguntó que porqué le había hecho perder la clase del instituto. El chico un poco culpable le preguntó si de verdad le gustaba estudiar. Irene contestó que claro. Qué ella tenía que estudiar para ser algo en la vida. El chico sacó una bolsa de pipas y un poco chulito le dijo que él no había estudiado. Hablaron y hablaron mientras el chico le tiraba pipas sobre el escote. Irene un poco decepcionada le dijo que la llevara a casa pues su madre la estaba esperando. Cuando llegaron e Irene iba de camino a su casa con pasos cortos pensando en lo triste que había sido todo, escuchó un silbido, se dio la vuelta y corriendo se abrazaron y se dieron un beso. Harta de ver películas de amor, Irene intentó imitarlas, pero aquel primer beso no la convenció del todo. Se fue con sensación agridulce. Aquello ya no se podía arreglar y había sido su primer beso para toda la vida. Al ponerse el pijama cayó una pipa de su indumentaria. No le había gustado nada, sin embargo una pipa también puede ser un buen recuerdo. Cada vez que la mira piensa en lo mierda que es el amor.