161. EL CAPITALISMO OPERA
LAURA SÁEZ PIÑAR | Laura Sáez

El Capitalismo siempre ha sido el protagonista de todas mis óperas. En la última, batallaba contra un ganso, un cerdo, y una hoja perenne. Y a pesar de las maravillosas críticas que recibí acerca de mi virtuosismo avanzado con el uso de símbolos y alegorías, el productor teatral no perdonó el pequeño accidente originado por el tropiezo del Capitalismo en proscenio al ser empujado con demasiada fuerza por el ganso, haciendo así que el Capitalismo cayera del escenario sobre la cabeza de la Señora Wallas (propietaria de una gran empresa de colchones). Lo que yo no imaginé es que la hoja perenne se abalanzara enrabietada (completamente poseída por la interpretación de su aria) a por el Capitalismo, gritando “¡Venganza!” en tirolés, y que para separar la lucha bochornosa del Capitalismo y la hoja, el cerdo se lanzase también. Frente a todo esto el ganso viéndose solo en el escenario se puso a bailar y cantar flamenco, creyendo que era el momento perfecto para ensalzar su ego. El público comenzó a aplaudir rítmicamente, a la vez que animaban, no estoy segura de a cuál de las dos escenas, a la del ganso, o a la batalla de lucha libre que estallaba sobre la señora Wallas.
Los espectadores parecieron disfrutar, salvo la señora Wallas, que además de denunciar al teatro y a la directora y creadora de la obra (yo misma), abandonó y cerró su empresa de colchones y se hizo comunista.
Estoy orgullosa de que mi arte llegue tanto a las personas, impacte y cree un cambio en ellas.
Para mi próximo proyecto he pensado en imágenes como: el Capitalismo sobrevolando el patio de butacas mientras suena el «Waka waka», y creo que esta vez introduciré a dos cobayas bebiendo agua mientras el Anarquismo canta «Pena, penita, pena» sobre un fondo rojo, y una iluminación frontal fuerte que proyecte su oscura silueta sobre el rojo. Brillante. Esta vez pediré que no se ocupe la primera fila al menos no la de la derecha.