1267. EL CIRCO
Daniel Celester García | Celestinoo

“¡Pasen y vean!, ¡Pasen y vean!” Así reza el cartel que con afanoso empeño hemos colgado en la puerta de la entrada. Recuerden que nuestro portero les ofrecerá dos pastillas y que para entrar simplemente deben escoger la azul. ¿El precio? ¡Una nimiedad, oigan!: Cedernos sus almas mientras dure la función. Pero no se entretengan; pasen y olvídense de cuantas cosas hayan visto fuera de la carpa. El espectáculo está a punto de comenzar.

Nada más entrar podrán disfrutar de nuestro teatro de marionetas. Esta parte les resultará muy excitante, ya que ustedes mismos deberán elegir al títere del que reírse depositando un único voto en las papeleras situadas en los pasillos de entrada. Hemos creído conveniente que las echen directamente allí, puesto que elijan al que elijan el maestro de marionetas será siempre el mismo y el muñeco, por tanto, se comportará de igual manera.

Hacen su aparición desde el otro lado del escenario los domadores de bestias. Gente valiente y aguerrida que se ha visto las caras con los más terribles engendros de la sociedad. A su lado, en la jaula, dormitan todavía sedados un gorila comunero, una serpiente ludista y un puma sindicado, traído éste último desde las selvas del Amazon. Vemos que los domadores despiertan a las criaturas arrojándoles un cubo de agua fría sobre sus derechos, y es que encolerizados se complica más todavía que puedan pasar por el aro. El de fuego, claro está.

¡Y llegan ya los payasos! ¡¿Qué sería de un buen circo sin sus simpáticos payasos?! Dejen que sus maridos asistan absortos a la pelea de veintidós de ellos por un balón y no se alarmen cuando sus mujeres emboten el juicio oyendo a unos cuantos chismorrear entre ellos. Quizá estén pensando que éste, concretamente, es un número algo sexista. Bueno, a nosotros no nos importa para qué lado mire usted, pero los números no mienten y nuestros publicistas lo saben bien. ¿Oyen eso? ¡Creo que en la isla de las tentaciones han metido gol!

Ya, por último, repasamos la actualidad de la mano de Informativos Telecirco, donde nuestro carismático presentador comenta el espectáculo al que acabamos de asistir, desgranando cada parte al detalle y alabando el show en todo momento. Pero cuidado, el presentador ha intentado hacer referencia al mundo que hay fuera del recinto. Afortunadamente, nuestro servicio de seguridad ha actuado con eficacia ejecutándolo sin miramientos. Mientras retiran el cuerpo del escenario, el elenco se despide y les invita a todos ustedes a permanecer en sus localidades, ya que su objetivo es representar de nuevo toda la función y hacer así que, con el tiempo, olviden que la verdadera realidad está ahí fuera, detrás de la puerta con el cartelito de “¡Pasen y vean!”