1454. EL DÍA DE SAN PATRICIO CON LA PATRI
Sofia Ballon Hamann | Grape

La pandemia del covid y el confinamiento me han hecho cuestionar mis propias habilidades sociales. Pero he notado que algunos han involucionado más aun con las suyas.

En marzo del año pasado celebré con mi compi de piso Patricia, el día de San Patricio. No fuimos a un bar irlandés ni nada topado de extranjeros, fuimos a un bar detrás de casa donde ella conocía al dueño y algunos clientes frecuentes. Cervezas fueron, cervezas vinieron, juntamos mesas, hicimos más amigos.

Llegaron las 6pm, hora de cerrar el bar según las reglas de confinamiento del momento, pero estábamos todos muy divertidos así que no tuve mejor idea que invitar A TODA LA PEÑA a casa. Era cerca, tenía una terraza grande… ¿que podría pasar?

Pues…. los caseros habían puesto nuevo caucho en el el techo, sin avisarnos. Además habían diversas piezas para una obra que estaban haciendo en el penúltimo piso. Según mis vagos recuerdos ya entreverados de alcohol y porro – subí y bajé cervezas, licores, vasos; un par de personas habían venido con sus perros; me besé con uno en la cocina pero le tenía ganas a otro en el techo. ¿Habremos sido 10? ¿más? No lo sé… igual ¡nos fuimos a dormir a las DIEZ DE LA NOCHE! qué bestia la pandemia para alterar los horarios de fiesta también.

Con la boca seca y malestar me desperté a las 3am y solo atiné subir a recoger mis lentes de sol y billetera. Lo demás en la terraza lo dejé tal cual, pensando que tendría el día, ya recuperada, para ordenar. Fue en la mañana que nos dimos no solo con la obra del caucho hecha mi*rda, botellas, vasos, colillas y demás suciedad por todo lado; si no también con UN INODORO meado. Y no quiero decir uno dentro de un baño, si no la p*ta cerámica sin conexión a desagüe, entre lozas y bolsas de cemento de las obras, llena de meo.

Patricia juró venganza, o al menos averiguar quién habría sido. Nunca lo llegamos a descubrir. A veces pienso si en mi propia etilidad y flojera de bajar dos pisos a mi baño … ¿podría haber sido yo? Entre arcadas y recogiendo el desmadre, nos las ingeniamos con la fregona para absorber la pis y limpiar el water nuevo de la casera. Vale advertir que primero intentamos voltearlo 180º para vaciarlo, pero no hagan eso… fue nuestra peor idea y literalmente casi se nos va de las manos.

Tengo un historial de días de San Patricio muy anecdóticos, pero este definitivamente fue el primero que celebré con una Patricia y que me hizo examinar la inteligencia humana y decencia básica.