733. EL DIPUTADO
Salvador Campos Jara | Mami Wata

‘-Una nimiedad, vaya tranquilo que el «Imodium» es mano de santo en estos casos. Y la dieta blanda. No lo olvide… Nada, nada. Verá cómo en un par de días estamos de nuevo dando guerra en las Cortes. Ja, ja. Que menudos andan Sánchez y los comunistas, ¿eh?

Débil y cansado como estaba, ni siquiera reaccionó al acostumbrado sarcasmo guasón de su amigo y médico de confianza. Sólo quería llegar cuanto antes a casa, votar, y meterse en la cama. Sí, en cambio, se le quedó zumbando en los oídos la dichosa palabrita.

Algunas horas más tarde, pudo por fin echarse un rato a dormir tras todo el escándalo por su endiablado error en el voto telemático (y la aprobación por la mínima de la reforma laboral). Al despertar, entendió de golpe aquella estúpida pesadilla en la que la presidenta del Congreso lo increpaba. Y todos los de su grupo parlamentario giraban la cabeza hacia su escaño con amarga desaprobación. Y él no sabía dónde meterse. Y la presidenta proclamaba con una risa macabra, ja, ja: «La reforma laboral queda aprobada por una nimiedad».