EL ENCANTO DE LO INESPERADO
ROCIO MARENCO TOSCANO | Kira_beagle

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Era una tarde de viernes, y el bullicio de la ciudad se mezclaba con la emoción de la primera cita de Rocío. Había quedado con Alex, un chico que había conocido en una librería. Ambos compartían una pasión por los libros y las historias que estos contaban.



Rocío, llegó al café donde habían quedado, un lugar acogedor con un aire bohemio. Mientras esperaba, no pudo evitar sentir un cosquilleo de nerviosismo. ¿Y si no le gustaba? ¿Y si no tenían nada de qué hablar?



Justo cuando empezaba a dudar, vio a Alex entrar por la puerta. Llevaba una sonrisa amable y un libro bajo el brazo. Al verlo, Rocío sintió que sus preocupaciones se desvanecían.



Se saludaron con un abrazo y se sentaron a charlar. Hablaron de sus libros favoritos, de sus sueños y de sus miedos. Rocío se sorprendió de lo fácil que era hablar con él, de cómo se sentía cómoda y entendida.



La conversación fluyó como un río tranquilo, y antes de que se dieran cuenta, habían pasado horas. Decidieron dar un paseo por el parque cercano, disfrutando de la brisa fresca y de la compañía del otro.



Mientras caminaban, Alex sacó el libro que llevaba. Era una edición antigua de “Cien años de soledad”, el libro favorito de Rocío. Le explicó que lo había encontrado en una tienda de segunda mano y pensó que le gustaría.



Ella no pudo evitar sonreír. No solo había disfrutado de una maravillosa primera cita, sino que también había encontrado a alguien que la entendía, que compartía su amor por los libros y que tenía detalles.



Esa noche, Rocío volvió a casa con una sonrisa en los labios y un nuevo libro para su colección. Sabía que esta primera cita solo era el comienzo de muchas más historias por vivir.



Y así, en medio de la rutina y el ruido de la ciudad, Rocío y Alex encontraron un pedacito de magia, un recordatorio de que, a veces, las mejores historias no están solo en los libros, sino en las conexiones que hacemos con los demás.