715. EL ENCARGO
Elena Bethencourt | Reina de los mares

Estoy indignada. Ya no los contrato más para estos trabajitos. Tanto tiempo ahorrando y para nada. Y es que no me lo explico, ¡serán imbéciles!, mire que les dije bien mi dirección y le entraron a la Puri por la ventana armados hasta los dientes y, claro, ella roncando —que de sosa que es, no tiene fantasía ni para soñar—, y se puso frenética. Figúrese usted la Puri con el pijama de franela enterizo y esos cuatro animales encapuchados venga a sobarla y ella venga a gritar, pero no de gusto, sino de susto. Y ellos también, pero no de placer, sino de asombro. Total, que despertaron a medio barrio, y en la confusión se disculparon y salieron por la ventana con tan mala suerte que se rompieron seis costillas y tres brazos entre todos.
Lo peor es que les había pagado por adelantado y ahora dicen que el servicio está hecho y que tienen cuatro empleados de baja. Que si no me vale con que me lo cuente mi amiga con pelos y señales. Pues no. No es lo mismo imaginarlo que vivirlo.
Voy a demandar a la empresa por incumplimiento de contrato, que mucho prometer que si no quedas satisfecha te devuelven el dinero y a mí estos cuatro de la tal Sex Fantasy.SL no se puede decir que me hayan dado ninguna satisfacción.