729. EL EVENTO
Alicia Jana Prado Serdinski | Alicia Jane

‘- ¿Me estás retando? Mira que tengo todo el merchandising de colegiala manga: faldita corta plisada, mini medias, sueter, corbatita.…
– Claro, claro -me decía él entre risas-. Luego te veo.…
Este todavía no sabe con quién está, pensé.
Y así me presenté, añadiendo al conjunto unas coletitas y un chupachups.
Él flipando, encantado, con su pinta de desarrapado, melena hasta la cintura, su habitual camiseta y pantalón negro pareo y descalzo -va descalzo hasta bien entrado el invierno-. Es lo que tiene haber
crecido en la selva ecuatoriana.
Yo no tenía claro dónde íbamos.
Él no tenía claro dónde me había dicho que íbamos.
Siempre que anunciaba que me llevaba a un “evento artístico” acabábamos en algún antro, con cuatro colgados fumando maría.
Llegamos.
Me encuentro entrando en el patio de un museo MILITAR.
Irrumpimos en un evento -¿cómo no?- empezado.
Una treintena de asistentes ya mayorcetes.
Solo dos mujeres (de traje pantalón).
Se notó nuestra entrada.
Me sentí como un cabritillo, en medio de un ritual satánico, inocente, balando con mi chupachups, viendo como todos nos observaban en silencio.
Te voy a matar -le susurré al oído-.
Él sonrió. Como buen Leo le gusta ser el centro de atención.
Damos una vuelta rápida y nos vamos -le mascullé-.
Pero allí no se movía nadie.
En ese patio ajardinado, sólo había un cuadro, no tan interesante como nosotros por lo que parecía.
El artista explicó que haríamos un recorrido, GUIADO. No había escapatoria.
Por los pasillos que rodeaban al claustro, iríamos descubriendo los otros 21 CUADROS, cada uno con su EXPLICACIÓN sobre su visión de DIOS -que por lo visto es azul-.
Los trajes pantalón me miraban de soslayo.
Todos los cuadros eran AZULES.
Grandes, lisos y azules.
Pequeños, lisos y azules.
Con mucha explicación y azules.
Siguiendo una cronología, partiendo desde el GÉNESIS.
Por lo visto, Dios también tiene alguna mancha roja y ese artista mucha información sobre Él.
Es lo que tiene haberse leído la Biblia, que encuentras muchas anécdotas que plasmar en azul.
De haber sabido algo de todo eso, al menos no hubiera cogido un chupachups Kojak, ya que el chicle me distrajo de alguna de las explicaciones, lo confieso.
Y también, seguramente hubiéramos llegado ya empezado el Apocalipsis.
Así tal vez, algunos de los
presentes hubieran encontrado algo de sentido a nuestra asistencia, como participando en una performance, yendo hasta el culo ya de chupitos Blue CoraÇao.
Los ahí presentes llegaron a observarnos tanto o más que a las obras.
Y esa tarde le robamos algo de protagonismo a DIOS.
¡Perdóname, Padre!