. EL EXTRAÑO VIAJE EN METRO

Había oído hablar de los viajes en metro. Había leído sobre los viajes en metro y ahora después de viajar por primera vez en metro, oiréis hablar y también leéreis acerca de mi primer viaje en metro.  Yo venía del pueblo, y allí el metro significa otra cosa. Cuando les comuniqué a mis amigos que venía a la ciudad a coger el metro,  me dijeron que no hacía falta que fuera tan lejos, que ellos ya me dejaban uno.

Pensaréis que eso es demasiado increíble, que hoy en día hasta en los pueblos más remotos, hay acceso a la tecnología y todo se conoce.

– Me refiero al metropolitano, Paco. Va, búscalo en internet,

Al rato, Paco y los demás me dijeron que no salía nada, que estaba todo muy oscuro, que si ese aparato al que yo me refería iba por debajo de la tierra. Le dije que sí, cuando me di cuenta de que se les había olvidado encender el ordenador y de que estaban tecleando a ciegas.   Les di por perdidos hasta que a uno de ellos me lo encontré comprando su pasaje para viajar en el mismo metro que yo. Me dijo que me había seguido porque mi madre se lo había pedido. Su primera impresión fue muy buena. Dijo que eran muy amables en la ciudad, que no solo le habían cobrado el viaje sino que además le habían pagado. Él les había dado solo unas monedas a cambio de un billete.

Entramos en nuestro vagón. Yo vestido y mi paisano desnudo, pues a Paco se le quedó la ropa enganchada a la puerta, por lo que él definía como complejo sistema de cierre. Dentro me mantuve discreto observando a los demás pasajeros, pero mi amigo no paraba de saludar a la gente. Me hizo sentir incómodo hasta que una señora mayor tuvo el detalle de cederme el asiento y ahí pude ver como Paco se tapaba su sexo como podía, aprovechando que un joven rapero usaba unos pantalones cuatro tallas más grandes de lo que le correspondía.

El rapero improvisó una canción con tan chocante escena. Le iba saliendo bien hasta que el joven metió la palabra otorrinolaringólogo, y no hubo manera de rimarla con nada El rapero lo intentópero  se estaba atragantando.  Paco tuvo a bien llamar  a un médico, y por suerte apareció. El galeno reconoció al paciente:

– Sí lo conozcosale en la tele.

Al fin, el chico no solo se salvó sino que se bajó en la siguiente parada. Paco se vio en la obligación de seguir entreteniendo a la gente y se dispuso a contar un monólogoBueno, confesó que solo se sabía el inicio. Luego se sinceró de verdad.

– Sé la palabra de inicio: espermatozoide.

Pensé que ya había oído bastante y me bajé sin ser vistoni olido, ni nada.