842. EL FINAL DEL HÉROE
José Ignacio López Hernández | Sailor Moon

He cruzado selvas interminables como pesadillas de niños sin apenas poderme mover. He escalado alturas para las que no tengo medida de longitud, sin más visión que el tacto. Mi armadura ha conocido los golpes de cientos de enemigos, a los que he vencido, lento pero astuto.
He sufrido fríos y calores tan extremos que llegaban a convertirse en su contrario. He tenido que comer cualquier cosa que brotara de la tierra y, haciendo de tripas corazón, he cruzado páramos cubiertos con los cadáveres de decenas de mis hermanos. He seguido andando y andando, desde el miedo hacia el terror, siendo los días y las noches para mi el mismo tiempo de peligro. Agazapado, endurecido por el hambre y la sed, he esperado que las lluvias ahuyentaran al enemigo e hicieran vivible el desierto. He yacido furtivamente, lo reconozco, con otros cuerpos de los que sólo después de saciado averigüé el sexo. He visto y he hecho todo eso, y ahora estoy aquí, con mi casa y todas mis pertenencias hechas mil añicos, retorciéndome en un último y viscoso estertor, oyendo el grito de triunfo de mi vencedor:

-¡puag, he pisado un caracol!