982. EL MISTERIOSO JEREZANO
Daniel Rebollo Pérez | Daniel Jerez

Érase una vez unos pequeños traviesos caminaban por el campo, frío, nublado y Lugrube cargado de terror
Estos pequeños iban a visitar a su abuela que vivía a el otro lado del campo, donde debian de atravesarlo entero para llegar a la casa,llegaron , llamaron a la puerta y les abrió la puerta su abuela , los chicos dijeron :
Buenas noches abuela ya estamos aquí, cuando cenaron y tuvieron un rato de charla dijo la abuela
Buenas chicos, ya es tarde , tengo sueño voy a dormir, no vayan al campo, que comentan que en noches como esta aparece el hombre misterioso de Jerez
Uno de los pequeños le contesta
¡ Ay abuela por Dios! No creemos en esas cosas, es un puro cuento de terror y los pequeños empezaron a reírse , sin hacer caso a las recomendaciones de su abuela que les advertía de lo peligroso que podría ser salir a esas horas y en esas condiciones al campo
La abuela les dio un beso en la frente y se fue a dormir, los chicos aprovecharon que su abuela se acostó para salir hacia el campo, corrieron hacia un árbol para asustar a otros niños que andaban por el campo
Cuando pasó un tiempo,escucharon un ruido aterrador , no había apenas luz, todo estaba oscuro, no se veía nada, pensaron que sería el viento que movía las hojas que se caían de los arboles y ese sería el ruido, los chicos siguieron jugando y asustando a otros niños que como ellos habian salido al cambio sin hacer caso a las recomendaciones que le daban sus padres o sus famias, al poco tiempo escucharon otro ruido de pasos que se acercaban a ellos , asustados sin saber que hacer los chicos comenzaron a correr , cuando uno de ellos se tropezó con una piedra, en ese momento observaron una sombra aterradora y enorme que salía desde un arbusto que caminaba hacia ellos con la intención de atraparlos , los pequeños
Se levantaron, se miraron entre ellos y salieron corriendo como nunca, sin mirar hacia atrás, por todo el campo, sin que esa sombra que venía hacia ellos los pudíera atrapar, corrían y corrían hasta volver a casa de la abuela, llegaron a la puerta, su abuela había cerrado con llaves como hacia todas las noches al acostarte, asustados miraron por donde podían entrar, mirando vieron una ventana de la casa abierta ayudándose unos a otros entraron por una ventana que estaba abierta , uno de los pequeños se metió en la cama y se tapó hasta los ojos, el otro pequeño se encargó de cerrar la ventana y se fue también a la cama cuando este pequeño le comenta a el otro pequeño que nunca más durarán le los consejos de la abuela, mientras tanto en lo lejos en los arbustos contemplaba la casa el misterioso hombre de Jerez que no era más que el puro guarda de el campo dandole un escarmiento a los pequeños traviesos
Fin.