112. EL PLANETA EDINM
María Luz Mota Mejías | Luz Roja

En el año 5014 tres androides terrícolas decidieron realizar un viaje vacacional al cercano planeta Edinm.
Se trataba de un viaje en cohete compartido con estancia de seis días y cinco noches en el turístico planeta, situado en el mismo brazo de la Vía Lactea que La Tierra.
Los tres amigos salieron rumbo a Edinm desde el cohete llamado Dinosaurio que despegó de la Estación Espacial Interplanetaria, sintiendo un poco de miedo en sus engranajes pues el lanzamiento era de bajo coste, pero a la vez contestos por la aventura que se extendía ante ellos .
Avanzando por el espacio miraron, a través de las ventanucas del cohete, la fracción del Universo que se extendía a su alrededor, sin imaginarse que vivirían una experiencia que afectaría a su pobre conciencia mecánica.
Cuando Dinosaurio tomó tierra en Edinm, los tres androides se sorprendieron de la cantidad de visitantes que habían decidido realizar el mismo viaje y se preguntaron si tal coincidencia se debía al buen tiempo que se suponía reinaba en el astro o bien a que el viaje se había promocionado a muy bajo coste.
A los pocos minutos tuvieron que ponerse en una de las innumerables colas que tendrían que hacer a lo largo de los seis días de estancia y ya comenzaron a chirriar sus tuercas. Y cuando después de una larga espera, entraron en un recinto, resultó que lo que vieron no se acercaba ni mucho menos a sus expectativas y no entendían a la muchedumbre, que como ellos, había aguardado su turno bajo una incómoda llovizna.
Aprendieron los androides la lección: Su programa mental era poco sagaz y bastante imitativo.
Decidieron posteriormente realizar un Tour para ir a visitar las reservas de vegetales existentes en el planeta y aunque esta vez el lugar tenía su interés pues observaron plantas que jamás habían visto, tuvieron la mala experiencia de perderse uno de ellos entre las exuberantes hojas y de nuevo transitar un mal rato hasta su reencuentro.
Los días pasaron menos alegres de lo proyectado, debido a las dosis de espera que cualquier simple actividad demandaba.
Por los engranajes cerebrales de los androides atravesaron pensamientos como que hubiese sido mejor meterse en una urna y ver una buena película de realidad virtual.
Como colofón final a su vuelta, los tres amigos sintieron además fuertes turbulencias en el aparato y viajaron agarrados a los estrechos asientos del viejo cohete. Cuando por fin llegaron a la Tierra apenas podían levantarse por habérseles herniado sus discos mecánicos discales.
Tardaron más de un año en volver a encontrarse, pues esta experiencia les había resultado espeluznante, por lo que dejaron de llamarse por temor a desequilibrarse.
También pasó tiempo en realizar otro viaje, incluso por separado, pues el recuerdo de éste los ponía muy estresados.

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