1447. EL SECREO DE MI JUVENTUD
María Ángeles González Contreras | Buenaventura Guzmán

—¡Hola, tío Toni!, ¿pero cuánto tiempo? Siempre le digo a mi mujer que deberíamos tener más contacto y vernos más a menudo, no solo para los festejos. Hombre, que eres casi la única familia que tengo, sin contar a mis hermanos Julito y Pepe. Por cierto, ¡feliz cumpleaños! Noventa años, ¿quién lo diría? Si pareces más de mi edad, un chaval. ¡Me sorprende lo extraordinariamente bien que te conservas!
—Pues mira, antes de que nos sirvan la comida y acompañados de un vinito, te voy a contar el secreto de mi juventud. Resulta que don Alberto, mi médico de cabecera, me ha mandado una pastilla para dormir pero yo no me la tomo, que se la tome él, si quiere, yo me tomo otra, una vitamina que da “más vigor y alegría…” —comentaba burlonamente—, pues todas las noches, desde hace unos meses y sin excepción alguna, una brisa fría me despierta de madrugada, comienza como una luz azulada que va tomando la forma de una mujer semidesnuda, no suelen ser las mismas pero todas son impresionantes: altas, melenas rubias, muslos fuertes, piel clara y un “buen par de razones”. Unas diosas, ¡vaya! Eso sí, siguen el mismo patrón religiosamente, ellas me miran, yo las miro, vienen hacia mí, enérgicamente me van despojando de todo lo que me tapa hasta quedarme como mi madre me trajo al mundo. Y es ahí cuando ya no tengo escapatoria porque las muy picaronas empiezan a recorrerme todo el cuerpo a base de lengüetazos y mordisquillos dejándome dispuesto en “Do Mayor”, ¡cuánta destreza, niño! —confesaba a la vez que sonreía—. Después van buscando sitio con sus poderosas nalgas hasta sentarse sobre mí y siento cómo me cabalgan, siento cómo se retuercen excitadas clavando las uñas en mi pecho como esas tigresas de los
documentales. ¡Unas fieras, vamos!, no tienen fin…, arriba, abajo, para allá, para acá, ¡qué trajín! Al acabar me elevan en el aire, desaparecen y es entonces cuando, a lo lejos desde la puerta de la entrada, escucho los gritos de la aguafiestas de ayuda a domicilio que me llama para que me levante.