1358. EL SECRETO
Javier Barrado Gracia | harmattan

Para que luego digan que el saber no es importante y que da igual tener estudios que no para desenvolverse en la vida… Ella fue la única mosca de su generación que llegó a terminar un bachillerato y, al parecer, la única presa de la araña que ha vivido para contarlo. En efecto: habiendo caído en su tela como tantas otras anteriormente, viéndola acercarse a toda prisa y sabedora de lo que iba a sucederle por más que suplicara, dio en gritar en el último instante: «¡Salve, oh desgraciada diosa, que te ves así tan sólo por la cruel y vengativa Atenea!» Y cuando la araña, estupefacta, se paró en seco, pudo ya añadir con más calma -y no menor acojono-: «…que, por mucho que digan, nada tienes que envidiarle en el arte de tejer.»
La araña se conmovió, se puso a hacer pucheros y quiso dejar libre a la mosca, no sin antes rogarle que no fuera aireando el secreto pues eso podría acabar con su sustento. Desde entonces caen otros insectos en su red y, por lo visto, la matrícula en 1º de Mitología entre las moscas ha aumentado una barbaridad.