769. EL SECRETO
Andrés Bagán Aparici | Titus

Nadie sabía lo que ponía en aquel papel. Durante años, antes de cada ensayo de la orquesta, antes de cada concierto, el viejo violista lo sacaba del bolsillo de su chaqué, lo miraba durante un segundo y lo volvía a guardar. Era como un ritual que repetía siempre antes de coger su viola. Nadie pudo ver jamás su contenido y nadie se atrevió a preguntarlo. Un día, tras un ensayo, el anciano se llevó la mano al pecho y cayó al suelo. No se podría decir quién fue, pero entre quienes se acercaron a intentar socorrerle -en vano, infarto fulminante- alguien metió la mano en el bolsillo y sacó el misterioso papelito. Una vez retiraron el cuerpo del pobre violista, los profesores se congregaron alrededor del papel y, con un cuidado reverencial, lo desplegaron para poder contemplar el contenido que les había estado vedado durante tantos años. Escritas en tinta azul, seis palabras: “Mano derecha: arco. Mano izquierda: viola”.