735. EL ÚNICO.
juan carlos palomo gamarra | Titopalomo

Tengo una ¨suerte¨ bestial cuando quiero comprar algo que necesito. La lista es larga. Fui una vez a una centro comercial, el mayor del pueblo, y en una zapatería habían los zapatos que me gustaban. Los volví a repasar con la mirada en la vidriera antes de entrar. Pregunto al joven que atiende, si hay el número de los zapatos que le señalo, y me dice que no, que hay es otro número y el único par que quedaba es el que se exhibía en la vidriera, y no era el número de zapato que buscaba…Que unos días atrás si había mi número. Así me pasa regularmente con muchas cosas. He llegado a la conclusión que no es cuestión de suerte sino de antojo y/o que no lo hago en el momento apropiado. Sé que no soy el único al que le pasan estas cosas. Ahora, en el pueblo oigo decir que hubo un ser único. Que ¨Bachaco¨, el que le asigna apodos deseables a cualquier ciudadano.-a del pueblo, no se había ocupado – una rareza en el- en ponerle uno. ¨Bachaco¨ tiene una historia además, de los apodos de cada habitante del pueblo y su procedencia. Todos se reconocen, se nombran y se llaman, por el apodo que les ha impuesto. ¨Se cuenta que todos los apellidos y nombres nacieron de los alias, apodos, motes…Sobrenombres¨. Entonces, el personaje ¨sin apodo¨, tuvo las ganas un día de tomarse unos tragos en uno de los bares, donde los fines de semana se reunían los pobladores a compartir sanamente, y cuando se encontraba ya ¨encandilado¨ por la bebida, comenzó a jactarse de que era ¡el únicoooo! al que no le habían puesto un apodo en el pueblo. Pasaba Ramón ¨Bachaco¨ por el bar y atinó a escucharlo. Desde ese día, quedó bautizado con el apodo de: ¨El Único¨.