El viaje.
Yesenia Solis Mena | Rebecca Raider

5/5 - (1 voto)

Mientras miro a través de la ventanilla del avión mis pensamientos se pierden en la distancia.

Estoy muy ilusionada con la idea de verte, aún no puedo creer que vaya camino a tu amada ciudad y que la vaya a conocer a tu lado.

Han pasado muchas cosas en nuestras vidas y no creí que este viaje fuera posible.

Siento que esto es un sueño, que he soñado muchas veces.

Pero ahora el avión está a punto de despegar y la asistente de vuelo pasa a mi lado haciendo una revisión final y me pide que cierre la persiana y me saca de mis cavilaciones.

Es real, todo está ocurriendo.

Son casi 8 horas de vuelo desde Barcelona en Nueva York, debería tratar de descansar para disfrutar el mayor tiempo posible contigo.

Pero mis pensamientos saltan en mi mente como niños juguetones en un colchón de aire.

Paso de la alegría al miedo en segundos, son muchas emociones.

De todos esos pensamientos malos y buenos el que más recurre es que cuando me veas en persona yo no te guste.

Y es que ahora soy una mujer madura y la lozanía de la juventud ya ha quedado atrás.

No tengo dudas de que tú me gustaras a mí.

De hecho, ya me encantas, aún sin verte.

Y es que mi corazón te lo has ganado con tus palabras y con el tiempo que has invertido en mí.

¿Será que a ti te pasa igual?

La tecnología ha permitido que acortemos los miles de kilómetros que nos separan, ahora después de 5 años hablando contigo diariamente al fin voy a verte en persona.

La duración de este vuelo ha sido más larga para mí que para los demás. Pero al fin hemos aterrizado.

Los latidos de mi corazón se aceleran conforme me voy acercando más a la salida. Entre un tumulto de pasajeros logro bajar del avión, paso la aduana y recojo el equipaje, todo esto como si fuera mi último día en la tierra.

Por fin veo la puerta de salida, y ruego porque estes allí.

Y estás allí, de pie detrás de un hermoso ramo de rosas.

Eres más guapo de lo que pensé, corro hacia ti, quiero abrazarte, pero tengo miedo, no sé si besarte en la frente o en los labios.

Tú me abrazas y al fin siento alivio.

He esperado tanto este momento, solo quiero impregnarme de ti.

Me besas suavemente en la frente y te quedas también sintiéndome.

Finalmente me tomas de la mano y me llevas contigo.

Mientras te cuento los pormenores del viaje cogemos un taxi que nos lleva a Manhattan.

Cuando llegamos allí, me llevas a conocer la ciudad. Es hermosa, entiendo porque te gusta tanto.

Pero yo, estoy perdida en tus ojos.

Mientras vemos los últimos rayos de sol reflejarse en los enormes edificios, estoy segura de que hoy ha sido el mejor día de mi vida.