Ella. Él. Ambos.
Francisco José Iniesta García | Fran Iniesta

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Ella tenía enfrente a su mejor amiga, Ana.

Él estaba sentado con Paula, una chica de Tinder, en su primera cita.

Ambos estaban en el café Bohéme una tarde de mayo.

Ella se quejaba de su trabajo, de su vida, de su familia.

Él se entusiasmaba por un libro que estaba leyendo.

Ambos bebían un té chai con leche de avena y dos sobres de sacarina.

Ella se enteró del libro del que él hablaba, el mismo que ella estaba leyendo.

Él se percató de que Paula pasaba completamente de ese libro, de la conversación y de él.

Ambos se miraron.

Ella apartó la mirada.

Él se quedó mirándola.

Ambos se removieron en la silla.

Ella volvió a mirarle.

Él siguió hablando con Paula.

Ambos pensaron que había sido una mirada única.

Ella siguió hablando con Ana como si nada.

Él volvió a mirarla.

Ambos querían que sus ojos se volvieran a encontrar.

Ella se colocó el pelo detrás de la oreja.

Él comenzó a acariciarse la barba.

Ambos se volvieron a mirar.

Ella le pilló a él mirándola.

Él la pilló a ella mirándole.

Ambos sintieron una chispa por dentro.

Ella sonrió sutilmente.

Él dejó de mirarla. Y volvió a mirarla.

Ambos se dejaron de mirar.

Ella pensó que le encantaba la barba de aquel chico.

Él pensó que le encantaban los gestos de aquella chica.

Ambos estaban más con el otro que en sus conversaciones.

Ella le susurró a Ana, su amiga, que había un chico mono en la cafetería.

Él siguió intentando conectar con Paula, la chica del Tinder.

Ambos pensaron que preferirían estar sentados con otra persona de la cafetería en lugar de con quien estaban.

Ella recriminó a su amiga por girarse a mirar.

Él se dio cuenta de que la amiga de ella se había girado.

Ambos se miraron de nuevo.

Ella pensó que qué mal gusto tenía él al estar con esa novia suya, y no con ella.

Él quería acabar su cita.

Ambos estaban incómodos.

Ella decidió ignorarle a él.

Él siguió buscando la mirada de ella, pero dejó de encontrarla.

Ambos estaban decepcionados.

Ella siguió quejándose.

Él siguió intentándolo.

Ambos vieron los minutos pasar.

Ella volvió a mirarle.

Él se despidió de Paula, la chica de Tinder, con dos besos.

Ambos se alegraron de que Paula se fuera.

Ella deseó que él no se marchara.

Él arriesgó y se quedó, aunque era patético estar solo en una cafetería.

Ambos querían conocerse.

Ella se quedó esperando mientras Ana iba al baño.

Él se dio cuenta de que no había nadie entre ellos.

Ambos se miraron, sonrieron y se sonrojaron.

Ella se levantó y se acercó a su mesa, pensando en qué decir.

Él la vio acercarse.

Ambos se quedaron callados.

Ella se quedó de pie.

Él la invitó a sentarse.

Ambos estaban sentados en la misma mesa.

Ella habló.

Él habló.

Ambos conversaron.

Y ahí empezó la primera cita de ella, de él, de ambos.