703. ELLA ES LA JEFA
P. Samantha Sánchez Bryanton | Loqueyotediga

Al regresar, mi bolso no está.
Una señora me indica que se lo han llevado dos hombres, uno de ellos vestido con pantalón naranja chillón. Nos señala hacia dónde han ido y salimos en esa dirección.
Se me ocurre pedirle a Nadir que rastree mi móvil y vemos que está en movimiento y a una distancia considerable de allí. Echamos a correr hacia la zona del Cerezo, y en una esquina, donde Nadir continúa siguiendo el rastro de mi móvil, yo me doy cuenta de que dos hombres se aproximan por el otro lado, uno de ellos, el de los pantalones – ¡Nadir, aquí, aquí!- grito. Me enfrento a los ladrones- Lo que me habéis quitado, ¡devolvédmelo!
– ¡Yo no te he quitado na!- Llega Nadir y el tipo recula- Solo me he encontrado esto- Me enseña mi Ipad y se lo arrebato – ¡Pues si no tienes mi teléfono, a alguien se lo has dado! Vacía tu bolso, enséñame todo lo que llevas ahí dentro!-
El hombre sale corriendo y Nadir va detrás, dejándome con el otro ladrón que me impone demasiado, así que decido salir tras mi novio. Me paro en una frutería y le pido su teléfono al frutero para que me deje llamar a la policía, a la que doy indicaciones de lo que ha pasado y de dónde me encuentro. Hemos perdido al ladrón y Nadir elige continuar con su marcha, siguiendo el rastro de mi móvil.
Echo a correr por una calle con la bendita suerte de que el de los pantalones sale de un bar justo en ese momento y se encuentra conmigo- ¡Me estás asustando, me estás asustando!- Grita mientras huye, y yo salgo detrás. Bueno, yo, con mi perro, el Ipad, y sujetándome el escotazo del vestido. La gente me mira y se ríe. Yo pido ayuda pero nadie me hace caso. Él se mete por un callejón, lo atravieso. Llego a una avenida larga. Sé que no podré acelerar con el Ipad y con el perro al lado. Entonces veo a dos trabajadores de Lipasam y les pido que me los guarden. Vuelvo a ver al tipo y salgo corriendo detrás– ¡Mi móvil, mi móvil!- Es curioso porque cuando grito ¡Ayuda, ayuda! Nadie acude, pero al gritar ¡Mi móvil, mi móvil! La gente se interesa. Cruzamos una avenida de cuatro carriles sin mirar. Nos metemos en una calle estrecha y un coche delante de nosotros aminora la velocidad. De repente abre el conductor la puerta y ¡Catapúm!, el ladrón cae al suelo – ¡Yo no he sido, yo no he sido! ¡Que el teléfono lo tiene mi colega!-
Un tío grandote interviene- ¡Que le des el teléfono a la chavala!-
Una señora mayor se acerca para animar- ¡No estáis acostumbrados a que os cojan las mujeres! ¿Eh?-
Intenta escaparse y le agarro de los pantalones con tanta fuerza que se le revientan el botón y la cremallera. No le suelto. A los cinco minutos llega la policía.