EMPECEMOS
Lucia ruiz | LUCIANEITHER

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Volvamos a ese día.

Antes de conocerla yo pensé que sonreír no era lo suyo, luego ella me explicó que «ella no regalaba sus sonrisas cualquier verano» y ahora entiendo el por qué. Tiene algo que yo siempre quise tener en mí; esa pizca de magia de la que poca gente puede presumir.

No sé cuántas veces el destino nos hizo tropezar. Y tenía mi vida clara, no se vayan a pensar, pero la veía y no me acordaba de nada más que sus manos acariciándome al besar. Cuando intentaba apartar la mirada de su tremendo estruendo, algo en mí dejaba de funcionar y me pasaba días pensando si probar, a quererla una vez más. Cuando terminaba de ducharme siempre la encontraba en mi cama envuelta en unas sábanas que ya eran más suyas que mías. Su olor permanecía allí y me daba las buenas noches de la forma más dulce que jamás descubrí. Qué fácil fue querer a aquella niña despistada que un día me hizo soñar. Era presumida y coqueta y le encantaba brillar; y yo como un tonto nunca la saqué a bailar por miedo a que pensara que mi luz no era suficiente para no aterrizar.

Y es que yo volaba cada vez que la hacía reír y siempre esperaba en la puerta a que algún día no se tuviera que marchar.

Las primeras veces siempre fueron mi pesar, era verla de lejos.. . y empezar a soñar.