EN EL CAFÉ LICATA
JUAN JOSÉ ROMERO MONTESINO-ESPARTERO | VEGA

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EN EL CAFÉ LICATA



Era tal su nerviosismo que, a pesar de sus años, se sentía como una colegiala, ¡había esperado pacientemente durante tanto tiempo a que llegara esta ocasión!… no le quedaban ya demasiadas oportunidades para ver, finalmente, su sueño hecho realidad.

Se ha teñido sus canas cuidadosamente consiguiendo que cambiara su apariencia al ocultar su incipiente madurez y ha estrenado su abrigo nuevo, color camel y los zapatos que ha comprado para la ocasión haciendo juego con su bolso.

Los nervios la van minando, tanto es así que sospecha que el taxista ha intuido que está acudiendo a una cita de gran importancia para ella.

Acaba de llegar a las puertas del “Café Licata” y mientras está abonando al taxista su carrera, le aborda el pensamiento de que esta va a ser para ella una gran noche porque finalmente podrá mostrar todo el amor que siente acumulado tras un año y medio de mensajes por medio de la Red.

Tras entrar en la sala fingiendo una tranquilidad que brillaba por su ausencia, observa con una rápida mirada que entre todas las mesas ocupadas no hay ninguna con una sola persona, se convence de que su reloj se le adelanta y despotrica del mantero que se lo vendió.

Han transcurrido quince minutos de espera, los nervios, cada vez se van apoderando más de ella, treinta minutos y sigue sin aparecer. Se lamenta de que estas cosas solo a ella le suceden al tiempo que muere de envidia viendo a la pareja del rincón con cuanto amor se están comiendo a besos.

Le acuden mil dudas. ¿Se levanta y se marcha? ¿Le llama por teléfono?

¿Y si hubiese tenido un accidente? Sí, finalmente decide llamarle.

Suena el tono de la llamada, marca su número y en segundos suena un ring… ring… dentro de la sala.

-¡Santo Dios, no es posible, no es posible, está sonando el teléfono en la mesa del rincón…



Seudónimo: VEGA