452. EN UN ANUNCIO
MARÍA GLORIA LISBONA CABALLER | Mary

De repente se dio cuenta de que todo había cambiado.
Ya no estaba en la película de terror; sin saber por qué, estaba en medio de un anuncio.
Lo supo por el campo interminable de lavanda que se mecía con el viento y brillaba bajo el sol.
Ella vestía un traje de lamé dorado y caminaba entre las flores como flotando, sin sudar y sin mosquitos.
Sonaba el Dúo de Las Flores de Leo Delibes, como no podía ser de otra manera.
Empezaba a embriagarse con el perfume cuando vio a lo lejos un acantilado que se acercaba lentamente y en cuyo borde destacaba él, con su edad eternamente indefinida, sus brazos y torso musculados.
La miró en un close up sonriente, y se lanzó al mar en un plano general, como un águila descendiendo en picado.
Súbitamente, un splash en el agua y allí esta ella, desnuda, estilizada y perfecta, sin un ápice de celulitis, emergiendo del agua, y convirtiéndose, ahora sí en un plano medio de los dos saboreando una manzana entre sus labios.
Sintió que ya todo estaba por terminar cuando empezó el fundido al frasco de perfume, elegante y de diseño, que daba vueltas sobre sí mismo.
Mientras su imagen se desvanecía aun atinó a escuchar la voz susurrante que decía: O de Pajfum, Oui, C’est Moi…