Encontrar el patrón
Nicolás Martín Rocca | Nico

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«-Olvídate. Es imposible que lo encontremos- dijo mientras caminaba en línea recta, las manos en la cintura, la mirada perdida en la trama de azulejos del patio de la comisaría.

– ¡Alguna forma tiene que haber! Sería ideal tener más casos, pero, de los testimonios de las víctimas que se animaron a llamar a la línea anónima, tenemos elementos que podrían armar un patrón. Hay que intentarlo. Repasemos.

– A diferencia de los casos más mediáticos de estafas o robos en citas de gente que hace ‘match’ en aplicaciones, no aparenta ser millonario. Aunque su “mapa de calor” lo sitúa en la zona norte de El Viso. Hombre heterosexual, de mediana contextura, rasgos poco llamativos; sin tatuajes visibles, solo una pequeña cicatriz en la frente. Usa anteojos, y tiene entre 30 y 40 años.

– Como el mítico Harry Potter. Solo que luego de la cita, logra que lo invites a tu casa, y cuando te duermes, ¡zas! Desaparece. Y con él, tus cosas y tu dinero. Y hasta luego Maricarmen.

-Y al otro día, ya no hay rastros de su perfil, ni conversaciones, ni nada. No entiendo cómo la gente deja entrar a cualquiera a su casa después de una primera cita… ¿Tú lo harías, Luis?

-Estamos hablando de un profesional del engaño. Alguien que trabaja de estafar, y que al parecer le va muy bien… Vamos, un artista. ¿Tenemos algún dato más, Nuria? ¿Nombre, profesión? Aficiones?

-No mucho, lamentablemente. Se ha presentado como Iker, Raúl, Fernando, Michel, Roberto… Un día es consultor, otro, elige ser abogado; asesor financiero o mánager. Y tiene tantos intereses como nombres u oficios. La ansiedad de las personas por encontrar a su “media naranja”, rápido y sin sufrimiento, las lleva a personalizar su perfil con la información al detalle. Así, el algoritmo puede hacer bien su trabajo. No han pensado que alguien, con pésimas intenciones, pueda estudiar el perfil de su próxima víctima, y mimetizarse con ella para que la afinidad sea completa. El ‘match’ es asegurado, y le está esperando con la guardia baja, soñando la felicidad eterna…

-Espera Nuria, déjame ver los nombres que tienes ahí- la interrumpió Luis, pensativo.

-Todo tuyo, toma. Segunda página, tercera columna. Ya lo hemos mirado y no hay nada allí-le respondió Nuria.

Luis se puso de pie y con la mirada confusa, repasó el listado de 9 nombres que allí había apuntados. A medida que avanzaba, sus ojos se abrían un poco más, y más se le marcaba la sonrisa en su cara.

-…Fernando…¡Nicolás! ¡Raúl, como el Ángel de Madrid! ¡La primera Champions con Vicente al mando! No puede ser, espera. Demasiada coincidencia. O este tío está jugando a dejar un rastro, y creo haberlo encontrado. ¡Sabía que ésta información algún día iba a servir para algo! -exclamó Luis, atrayendo la atención de cuatro oficiales que fumaban al otro lado del patio.

– ¿El Ángel de Madrid? ¿Champions? ¿Qué dices, Luis? ¿Te sientes bien?

– De puta madre. Mejor te lo enseño. Coge tus cosas y vamos al museo del Bernabéu.

«