1238. ENVIO A COBRO REVERTIDO
Andrea Mas Toledo | Nemo

Querida humanidad:

Lo primero, si estás leyendo esto permíteme felicitarte. Has llegado hasta aquí y no es fácil. Como te estarás imaginando, sí, soy yo, Dios. Sí, sí, Dios. Me he visto obligada a ponerme en contacto con vosotros porque yo he sido la culpable de todos los acontecimientos que han ocurrido en el planeta desde el 2020.

No quiero justificarme, pero al menos sí quiero explicar los motivos de tales desgracias. Sinceramente, estaba un poco harta de cómo estáis tratando el planeta. Y, lo peor, estáis viendo las consecuencias, pero hacéis caso omiso. ¿Calentamiento global? ¿Sobrepoblación? ¿Plástico en los océanos? ¿Os suena de algo? Y como mis pequeñas indirectas parecían no causaros ningún tipo de efecto… Decidí mandaros una pandemia mundial, una ventisca histórica, un poco de fuego en pleno océano… (Lo del incendio en Notre Dame ya fue por pura rabia). ¡Ah! Y lo del asalto al capitolio… Yo no tuve nada que ver, que conste en acta.

(Entre tú y yo, reconozco que se me ha ido de las manos). Yo sólo quería daros un pequeño toque de atención. Pero desde hace un par de actualizaciones ya no soy capaz de controlar el COVID. Y por eso me he visto obligada a escribir esta carta.Básicamente para que estéis al tanto de que yo ya no voy a estar por ahí arriba controlando lo que hacéis y lo que dejáis de hacer. (Sí sí, asúmelo, me voy para no volver). No quiero tener nada que ver con vosotros. No es nada personal pero la verdad es que sois muy difíciles de llevar. Bueno, en realidad, sí que es personal.

Como premio de consolación se me ha ocurrido haceros un pequeño regalo: he decidido traer de vuelta a los unicornios. Estaría muy bien que esta vez los cuidarais. (Para variar). No voy a mandar muchos ejemplares, pero creo que con 300 unidades podréis disfrutar perfectamente de ellos. Y los unicornios son únicos en su especie.Ellos os servirán para arreglar algunas de las cosas que habéis hecho mal. Los unicornios son capaces de recordaros vuestros sueños frustrados. Esos que en algún momento del camino habéis decidido abandonar porque “es demasiado difícil de conseguir”, “no voy a poder ganarme la vida con ello”, “ya soy demasiado mayor” o un simple “mi nariz es demasiado grande”. (Como si a alguien le importase la forma de tu nariz…)

En fin, que tenéis trabajito por delante… Os deseo mucha paciencia (fuerza no porque ya está visto de lo que sois capaces). Y por mi parte ya estaría todo. ¡A cuidarse!

XOXO
Dios 😉