230. ESA IRRESISTIBLE MANÍA DE CONTAR
Marcelo Adrián Lillo | Kit Maverick

El tipo tenía la costumbre de contar todo lo que hacía. No es que lo relatara, sino que literalmente numeraba cada uno de sus actos. Por ejemplo, al abrocharse la camisa, contabilizaba 1,2,3,4,5,6,7,8 por cada botón que se prendía. Computaba los pasos que había entre su casa y la parada de ómnibus: 1,2,3,4… 398. Y también las refregadas que se daba al lavarse los dientes y los bocados que le daba al sándwich de jamón y las veces que se rascaba la cabeza y las embestidas venéreas que le propinaba a su esposa mientras le hacía el amor, razón por la cual ella acabó dejándolo. Su manía terminó por volver su vida impracticable, así que resolvió ponerle fin. Se apoyó la pistola en la sien y apretó el gatillo. Su última palabra fue: ¡UNO!