476. FELIZ ANIVERSARIO
Cristina Palacios Cobos | Ana Read

Es una fría tarde de sábado invernal. Ana y Manuel, una joven pareja que celebra su tercer aniversario de boda, están sentados en un sitio tranquilo, aunque hay más gente de lo habitual. Mientras toman un café en vaso de plástico, charlan animadamente y comentan lo que sucede a su alrededor.
– Oye Manu, ¿te has fijado en esa señora? La hemos visto aquí varias veces, pero nunca me quedo con su nombre -Ana hace un gesto con la cabeza. ¿Te acuerdas? La que se quejaba el otro día de un dolor muy fuerte en las piernas.…
– Pues ahora que lo dices, sí, parece ella. Pobre mujer, es muy mayor y siempre viene sola. El otro día al menos vino con su hijo. Aunque también vaya lata que dio con el móvil, no paraba de sonar.
Ana se queda ensimismada por unos segundos pensando en la mujer. Levanta la mirada y se lamenta:
– La verdad es que es muy triste, ¿no crees? Me refiero a llegar a esa edad y no tener a nadie a tu lado que realmente se preocupe por ti.
Manuel se acerca a Ana y le acaricia cariñosamente la mano. Acto seguido, le susurra al oído:
– Tú tranquila, mi amor. Cuando seamos unos “abueletes”, iremos juntos a todas partes. Nos haremos compañía hasta que nos cansemos de hacer nuestras necesidades encima.…
Ana sonríe y le da un beso en la mejilla. Mira de reojo el café que tiene entre sus manos (ya casi terminado) y le pregunta:
– Oye cari, a mí me apetece tomar una cervecita, ¿a ti no?
Al oír esto, Manuel adopta un semblante serio. Se acerca un poco más a Ana y le dice en un tono de voz conciliador:
– Mi amor, sabes perfectamente que aquí solo podemos tomar café. Además de ser más barato que en cualquier otro sitio, estamos calentitos y podemos charlar tranquilamente sin que nadie nos moleste. Acuérdate que la última vez que fuimos a un bar no dejabas de quejarte porque había tanto ruido que era imposible tener una conversación. ¡Y encima nos cobraron diez euros por dos cervezas! -exclama indignado.
Ana resopla resignada, aunque no se rinde:
– Ya sé que aquí no estamos mal, pero tengo que confesarte que me había hecho ilusiones cuando me dijiste que hoy me sorprenderías con algo diferente. Total, ¡es nuestro aniversario! Creo que no estoy pidiendo nada del otro mundo.
– ¿Algo como qué? – pregunta atónito Manuel, rascándose la cabeza sin saber muy bien a qué se refiere.
– Jolín, lo típico, lo que hacen todas las parejas: ir al cine, luego una cena romántica, unas copitas de vino, ya sabes.…
En ese momento, anuncian por megafonía que Ángeles González Gómez puede pasar a la consulta número 5.
– ¡Ángeles! Así se llamaba la señora -dice Manuel satisfecho mientras arrastra los pies hasta la papelera para tirar su vaso de plástico.