755. FELIZ AÑO
Albert Diaz Caro | Albert Dica

Picaron a la puerta. Abrí los ojos. Mierda. Marta estaba a mi lado. Nos habíamos quedado dormidos. Miré el reloj. Las 23:57.
―Marta, Marta, ¡despierta! Tus padres. Las uvas.
Me quité el condón con la corrida y busqué miz calzoncillos entre las sábanas. Tiré el condón debajo de la cama. Me puse los calzoncillos mientras me daba la vuelta hacia el armario. El timbre volvió a retumbar en mis oídos. Marta saltó como un resorte de la cama y se enredó con las sábanas. Su cuerpo desnudo cayó al suelo. Las 23:58. Cogí la primera camiseta que encontré y salí volando hacia el recibidor. Mis suegros. Las uvas. La Pedroche. Escuchar a mi suegra quejarse. No lo iba a permitir.
―Voy― me apresuré a decir en voz alta.
―Llevamos media hora esperando, ¿qué estáis haciendo? ―se oyó desde el otro lado.
Giré la llave con un fugaz movimiento de muñeca y abrí la puerta.
―Pasad, me estaba acabando de…
Mi suegra me atropelló antes incluso de que pudiese acabar de excusarme. Mi suegro me miró el paquete. La urgencia del momento había dejado fuera a uno de mis testículos, potente, todavía enérgico. Me tapé como pude.
―Pasa, Antonio. Preparemos las uvas.
-Parece que alguien ha cenado huevos hoy y no has sido tú- argumentó mi suegro con mirada de ingenua incredulidad.
Me dirigí a paso ligero hacia la habitación para ponerme unos pantalones. Marta salió del lavabo con la cabeza por delante. Su metro cincuenta y tres permitió que su lóbulo frontal golpeara bruscamente contra mi nariz.
―Lo siento, cariño, ponte agua.
Llegué haciendo zig-zags al armario. Me puse unos vaqueros y salí hacia el lavabo. Me mojé la cara y una gota rojo pasión aterrizó contra el lavabo. Cogí papel de wáter, hice una bola y me la incrusté en el orificio izquierdo. Fui hacia el comedor. Mis suegros salían corriendo de la cocina con uvas y copas. Cogí el mando a distancia y apreté el botón de encendido. Marta llegó con servilletas y se sentó. Todos teníamos nuestros platos con las uvas preparadas. En la tele apareció la imagen de Chicote y la Pedroche.
―¡Feliz año 2022!
Me desmayé.