668. FUNCIONARIO MODÉLICO
JUAN ANTONIO TRILLO LOPEZ | SOLIPANDI

‘-Pase Gutiérrez, siéntese por favor.
-Muchas gracias, Señor Director, usted dirá.
-¿Cómo va la cosa por su departamento?
-Ahí vamos, ya vio usted como se acumulaba el retraso cuando tomó posesión. Ahora, desde que me llevo trabajo a casa, estamos algo mejor pero sigue habiendo un pequeño atasco.
-Está haciendo una labor encomiable, Gutiérrez y precisamente de eso quería hablarle.
-¿Qué ocurre?
-Nos ha dado un toque Inspección y ahora todo el trabajo debe realizarse dentro de las instalaciones. Es decir, no podrá llevarse material a casa. Ha sido usted un funcionario modélico pero ya sabe cómo son de tiquismiquis esa gente, no quiero problemas con ellos. Si tiene algo en casa se lo trae de vuelta y lo termina aquí.
-Como ordene usted, Señor Director. La que se va a llevar un gran disgusto es la pobre de mi mujer.
-¡Qué me dice!
-Está muy implicada. Al principio me decía que estaba chiflado cuando le comenté el tema y más aún cuando me vio montar todo el tinglado en el sótano de la casa, pero un día me bajó un bocadillo y se quedó maravillada al verme funcionar. Me pidió que la dejase ayudarme y hasta ahora. Si le soy sincero no he tenido nunca en mi vida un ayudante tan eficaz y entregado como ella.
-Me deja usted de piedra, Gutiérrez. Habrá que tenerlo presente por si queda vacante alguna plaza, con esas referencias no podemos desaprovechar un talento semejante.
-Le estoy muy agradecido, Señor Director.
-Es lo menos que podemos hacer por usted, Gutiérrez.
-Si me lo permite, Señor Director, he de advertirle que seguimos muy retrasados en la oficina y este contratiempo nos puede agravar aún más el tema.
-Ya lo imaginaba Gutiérrez, por eso presioné para que me aumentasen el presupuesto y poder contratar nuevo personal. Precisamente acaba de llegar su nuevo adjunto, está ultimando el papeleo en secretaría. Mire, por ahí viene.
-¿Se puede?
-Adelante, Martínez, quiero presentarle al que será su jefe a partir de ahora, el señor Gutiérrez.
-Encantado.
-Lo mismo digo.
-Hablan maravillas de usted, Gutiérrez.
-Bah, no será para tanto.
-No sea modesto, es usted el forense más famoso de todo el departamento y su programa pionero de teletrabajo ha sido toda una revolución en el sector. Estoy deseando realizar una autopsia con usted, lástima que ya no pueda ser en su domicilio.
-Bueno… mi mujer me ha ayudado mucho, todo hay que decirlo… por cierto, voy a llamarla para decirle que vaya empaquetando el material que estaba a medias en el sótano de mi casa, luego mandaré una furgoneta para recogerlo. La verdad es que vamos a echar de menos esos buenos ratos allí abajo.
-Ya lo creo, pero ya sabe Gutiérrez lo tocapelotas que son los de Inspección. A partir de ahora espero que el trabajo no se les amontone por los pasillos como hasta ahora, realmente da un poco de yuyu pasar por esos oscuros corredores de ahí abajo llenos de fiambres.