517. GAMBITO DE PADRE
Miguel Ángel Escudero Eble | Viktor Pankraskin

Le miré con los ojos bizcos. Lo hacía antes de cada una de sus jugadas. Eso le ponía nervioso. Cogió el caballo, miró el resto de las piezas… y se lo metió en la boca. Estaba acabado. Se fue gateando a jugar con los juguetes después de derribar su rey con el pie. Bonita victoria. Mi moral la necesitaba. Me había ganado las cuatro últimas. El desgraciado, dentro de nada, aprenderá a hablar y le presumirá a su madre.