322. GRACIAS A LAURA
Manuel Vázquez Rodríguez | FEKIR

Laura regresaba a casa , estaba entrando en el puente del V centenario en Sevilla cuando algo le llamo la atención, vió a alguien escalando, oh Dios se iba a suicidar!  al llegar a su altura puso los intermitentes de emergencia y se paró,  bajó y comenzó a gritarle; eh! Que haces? Baja de ahí! Entonces vio que llevaba una cuerda  Dios mío se va a ahorcar, he! Me oyes? No vale la pena hombre, todo tiene solución, el hombre que escuchó los gritos se paró, no entendía que quería aquella loca  – baja por Dios la vida es muy bonita para perderla de esa manera, le decía asustada, el hombre también decía algo pero no lo escuchaba, llamó a la policía diciendo que había un hombre subiendo a lo alto del puente para suicidarse, el hombre continuaba subiendo y mirando hacia abajo de vez en cuando, se sorprendió que había cuatro o cinco coches parados y la gente mirando hacia arriba, entonces vio  desde su privilegiada vista como venían dos coches de policía y detrás dos camiones de bomberos, ¿ que habrá pasado? Pensaba este que continuaba subiendo, cuando llegó la policía pregunta a Laura si lo conocía, está  dijo que no, que solo lo había visto subir con la intención de suicidarse y por eso los había llamado, porque ella había intentado que se bajará sin conseguirlo, los bomberos comenzaron a subir la escalera con la cesta y un bombero dentro, el hombre al ver tal despliegue de medios se asustó y  gesticulaba con los brazos, uno de los policías cogió un megáfono y le decía que no sé moviera y que no hiciera ninguna tontería que lo iban a bajar de ahí, el hombre aún parecía gesticular más, mientras tanto, la escalera estaba como a medio camino y el bombero que iba en la cesta también trataba de tranquilizardo, el hombre asustado optó por quedarse quieto abrazado al tubo que estaba escalando, desde abajo veían como llegaba el bombero, se veía como dialogaban los dos, al final el bombero se acercó y ayudó al hombre a subir con el a la cesta, abajo se había acumulado gente y aplaudían, la escalera comenzó a bajar lentamente y cuando llegaron abajo vieron al hombre de unos 40 años, muy tranquilo y con una media sonrisa, un policía le dice que tranquilo que ya está a salvo! Laura también se acerca y le dice que todo tiene solución y que todo irá bien, entonces se le acercan también los de la ambulancia y le colocan una manta  por encima, cabreado se quita la manta y la tira con rabia y grita: -¿pero que es esto? ¿Que coño hacéis? Aquí no sé iba a suicidar nadie ostias! Yo soy Pepe de mantenimiento que iba a cambiar una luz fundida joder!!!
Se hizo un silencio sepulcral y se miraron todos entre si, y estallaron a reír como nunca lo habían hecho, todos menos Pepe claro, que ya volvía a subir.