997. GRADUACIÓN
Pablo López Camiña | Abóbora

Hoy es, con total seguridad, el día más importante de mi vida. Hoy es mi graduación en Educación Primaria. El próximo año iré al instituto. En la escuela, como es tradición, nos han mandado realizar un trabajo de investigación para exponer ante todos los profesores, el resto de alumnos y nuestros familiares y vecinos.
Iván, mi mejor amigo, ha hecho su proyecto sobre “qué sucede con la serotonina cuando marco un gol como Messi en el recreo”. Seguro que le sale genial, además su padre ha traído a la mitad de los abonados a su peña culé para que le aplaudan. Julio, el hijo del conserje, acaba de exponer orgulloso el suyo: “Materialismo histórico y el escondite: dónde se esconden los niños según su clase social”. Clara, la niña que me gusta, ha hecho una buena defensa del suyo, que era una revisión bibliográfica sobre “el pragmatismo del pilla-pilla”. Ahora le toca el turno a Guzmán, que me dijo el otro día que su investigación iba sobre el acoso escolar. Ya aparece en la pantalla el título de su trabajo: “El vacío cuántico o cómo soy ignorado dentro del aula”.
A mí me ha tocado ser el último en exponer el proyecto y el alto nivel de mis compañeros me hace estar muy nervioso. He trabajado duro para hacer un buen trabajo, aunque reconozco que será difícil superar el ganador del curso pasado “La inflación. Un caso práctico: Los sobresalientes de Sonia, la hija del director”, elaborado por Lucía, y que supuso un escándalo que terminó con la expulsión de D. Luis, el director. El público se pone en pie ahora, para aplaudir a Guzmán al final de su intervención. La directora anuncia mi nombre. Allá voy. Deseadme suerte con mi exposición: “Estudio epistemológico sobre el uso de las chuletas”.