GRANDES EXPECTATIVAS
Karin Wolf | kwolf

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Otra vez aquí, otra primera cita. Siempre empieza todo con ilusión, todo es posible. La idea que tienes de la otra persona es perfecta, se ajusta a ese patrón pintado en la cabeza que incluye todas esas cosas que nos gustan. Con esas expectativas, pocas veces la realidad tiene oportunidad de no desilusionarnos. Hoy no es diferente. Prometo que intenté manejar mis expectativas y darle la oportunidad a este desconocido de deslumbrarme, pero en el fondo sabía que algo no sería perfecto. ¿Debería conformarme con menos?

Esta vez, he decidido invitarle a casa. Si, lo sé, es irracional invitar a un desconocido a casa, o sugiere intenciones mucho menos inocentes que sólo ir a cenar, pero se me ha acabado la paciencia. Además, no somos completos desconocidos. Las miradas que nos hemos cruzado en la cafetería y en la parada del autobús están cargadas de química y de promesas por cumplir. Puede parecer un poco sospechoso que hubiera accedido tan rápido a venir a cenar a casa, pero supongo que también se le ha acabado la paciencia.

Aquí estamos sentados a la mesa. No me he esforzado demasiado, una pizza y una ensalada junto a la botella de vino que ha traído como regalo. Físicamente se ajusta bastante a la imagen de mi cabeza, su conversación sin embargo, cada vez más me decepciona. ¿Es tan difícil hacerme una pregunta? ¿Tan poco le interesa conocerme un poco mejor? Está dejando claro lo que tenía en su cabeza cuando accedió a venir a casa.

Creo que va siendo hora de sacar el postre. Esto si me lo curré, es importante planearlo bien y dejar todo bien organizado para que sea fácil después. Siempre es mejor despedirse con un buen sabor de boca, aunque sepas que nunca os volveréis a ver.

Creo que ha salido bien. ¡Le ha encantado el postre y ha relamido hasta el fondo del cuenco! No, yo no puedo comerlo, tengo alergia al arsénico.

Otra vez aquí, otra primera cita. Ni siquiera su forma de morir ha sido original. ¡Qué decepción! Creía de verdad que teníamos química, pero supongo que una vez más he malinterpretado las señales.

Bueno, otra vez será….