1501. HAZ EL HUMOR HASTA QUE TE SALGAN AGUJETAS
Elena García Izquierdo | Elegiz

Enero de 2021. Frío fuera. También dentro. Respiramos pandemia hasta jartarnos. Lo recuerdo como si fuera hoy. Todo empezó con una broma. “Si te ríes durante 21 días seguido , harás hábito. La vida será más fácil y divertida”. Fue lo último que recuerdo de aquella madrugada, tras un serio ataque de risa.
Tengo que confesarte que esa noche lo pasé tan bien, como vergonzante ‍♀️. Comprometí a terceras personas. Te comprometí a ti y me metí yo solita en un sarao, que pudiendo salir tocada y hundida por la epidemia, salí airosa, triunfante, sonriente y más que satisfecha porque salió todito, como lo había sonreído. Me temo que te brindé mi primera sonrisa integral del año. A partir de ese momento rompí el hielo y empecé a sumar, multiplicar y acumular risas, sonrisas y carcajadas por doquier . Te puedo asegurar, que de cuántas muecas se han cruzado en mi camino, tú has sido -con diferencia- con la que más me he reído. De nervios y por cosquillas en el estómago. Casi me meo de la risa. Reí por frío y hasta por nada. En casa, en la calle y en el trabajo. Lo más difícil fue reír, cuando solo quería llorar y desahogar. Pero -sin duda- uno de los mejores momentos ha sido llorar de risa . Me provocaste un enganche total a tu graciosa, adictiva y divertida forma de ser. He disfrutado muchísimo de tus audio-carcajadas, risas de frente, de cerca y de lejos. Desayunando, a solas y hasta dormida. Risas de altura, clandestinas y sin tapujos. En formato descojono y hasta con sabor a mantequilla. Pero si me tengo que quedar con una, me quedo con la sonrisa de tus ojos. Sucumbí en la primera de ellas, me costó un poco más en las siguientes y me enseñaste que no debo esperar -ni una milésima de segundo- a disfrutar del placer que provoca reír a carcajadas.
-Tenías razón. Es una experiencia totalmente risgásmica, digo humorgásmica. En que estaría yo pensando ‍♀️ . Me veo redactando el diccionario de la Real Academia de la Risa .
– Lo entendiste. Por todos estos motivos quiero seguir haciendo el humor contigo , susurro la Risa. Hagámoslo hasta que luzcamos triceps, porque seguro que motivos para llorar no nos van a faltar. Y recuerda, no hay sonrisas perfectas, sino momentos sublimes, murmuró antes de esfumarse -junto al frío- por la minúscula rendija de la ventana.
-Te adoro, me enganchas y lo sabes, grité.
Año 2022. Sigo muerta de la risa.
Woolf