639. HOENN, SI LO SÉ NO VENGO
Ignacio Hernaez San Martín | Nachohache

Cuando tenía diez años pasé por una experiencia traumática. Mi madre, que hasta entonces me había mantenido, me ponía de patitas en la calle.
-Mira, en esta casa de toda la vida de Dios los hombres con diez años han salido a recorrer la región, y se han hecho entrenadores Pokémon
-Pero mamá…
-Y ponte las deportivas no te me vayas a hacer daño. Y coge la rebequita, que en los montes hace frío.
Y ahí que me voy a casa del vecino científico cegato de turno.
Cuando me abre la puerta, la desgarbada figura de un taciturno intelectual con una bata blanca llena de potingues verdes embriaga la estancia.
-¿Qué eres, chico o chica?
-Si no fuera porque no sé si usted es pederasta o no, me bajaría la bragueta para sacarlo de dudas
-Oh, disculpa, eres Ash Ketchup, mi vecino.
-Al menos de oído va fino.
-Y eso que no soy un zubat.
-Nada, que me envía mi vieja, que se ve que hoy como regalo de cumpleaños me pone en sus manos.
-Si, así que ya te formas como entrenador Pokémon. Mi primer regalo va a ser que elijas un Pokémon de las pokebolas.
-¿QUEEEEE?
-ESAS ESFERAS SOBRE LA MESA, GAÑÁN.
Por lo bajo le oí murmurar sobre la pena que dan los novatos. Los bichos de las esferas eran más feos que Belcebú. Uno escupía fuego, el otro chorreaba agua y el último soltaba pétalos. Así que me cogí el último, más que nada por mi salud.
-Pringado. Solo los pringados eligen tipo planta.
Cuando quise contestar al cuatro ojos, irrumpieron un tío, una tía y un gato vestidos de uniforme con una gran R en las camisetas.
Ella soltó:
-¿Queréis problemas?
Él:
-Pues escuchad nuestro lema
El gato:
-Joder, tíos, en todos los putos sitios tenéis que dar la brasa con el discurso rancio este…
-Coño, un gato que habla- dije yo.
-No soy un gato, soy un Pokémon, y me llamo Miauz.
-Miauz, pues sí que te pega, jajajaja
No podía parar de reír.
La muchacha gritó:
-Miauz, usa día de pago.
De repente una lluvia de monedas me empotró contra la pared.
-Ash Ketchup, tu primera batalla Pokémon, prueba a tu compañero.
-A ver tú, Verdecito- le digo al bicho- suelta un golpe.
Hizo volar a Miauz y de la onda expansiva al resto.
-El team rocket despega de nuevo
Gritaron mientras se alejaban.
Mira, me dejaron dinero. 1000 lereles. Ahora entiendo a mi vieja. Pues nada, seguiré machacando entrenadores, luchando contra los payasos de la camiseta con la R que son unos mantas, pasando de la policía, que no hace nada y forrándome. Y en cuanto al alto mando no hay prisa. A más combates, más pasta.
-MIRE, SOY EL COMISARIO GARCÍA, Y EN ESPAÑA HACER PELEAR A ANIMALES ESTÁ MAL. ASÍ QUE DÉJESE DE MILONGAS Y AL TRULLO.