97. HOJA DE RECLAMACIÓN
Diego García de Zúñiga Pedrosa | Virgen Extra

Nombre del reclamante: Francisca Martínez Valladolid

Nombre del reclamado (empresa): Muerte


Motivo de la reclamación:

 Inconformidad con mi fallecimiento.

Con la “P”, apellido de la artista que popularizó la canción ‘Ojos verdes’.

No llegué a la “Q”, ni siquiera pude escuchar la respuesta de la anterior (que, por supuesto, me la sabía), pero claro, al ictus le da igual que estés viendo tu programa favorito. Ni siquiera me dejó acabar el rosco. ¡Qué poca vergüenza! 

No quiero ser impertinente contigo, pero creo que de todos los momentos que tenías para traerme a este barrio, elegiste el peor. Por ejemplo, la semana pasada tuve que ir a una obra de teatro de mi nieta, de estas que dicen que son “vanguardistas” porque los actores convulsionan en el suelo en ropa interior y dicen cosas incoherentes a voces. ¿No podías haberme traído justo aquí antes de la función y haberme librado de esa muerte en vida?


Para más inri, vas y dejas allí abajo a Manolo. ¿Te das cuenta de lo que has hecho? Lo justo es que fuera yo la que despidiese a mi marido. Porque vamos a ser honestos, si yo me quedo viuda es un disgusto, pero un disgusto del que se puede salir adelante con el apoyo de los niños y un diazepam. Pero llevándome a mí por delante no solo has acabado con mi vida, también te has llevado la de Manolo, que no puede vivir sin mí. Vamos, que te has marcado un 2×1.

La mayoría de mis amigas están viudas y no llevan especialmente mal que sus maridos hayan pasado a mejor vida. Se pasan las tardes jugando al continental, y todos los años hacen un viaje fuera de España. A mí me decían que me fuera con ellas, pero con la boca pequeña, porque saben que a mí en los viajes me gusta ver los sitios y ellas son de las que solo quieren llegar a un monumento para hacerse la foto y ponérsela en el guasáp.

 Si por lo menos me hubieras dado un toque de atención, le hubiera dejado a Manolo una nota en la nevera explicándole cada cuánto tiene que regar las plantas. Con lo que me ha costado que las hortensias no se secasen este verano. No hay derecho.

Como tampoco tiene perdón de Dios que una no pueda ver la inauguración de la plaza que iba a llevar su nombre. En tres semanas la inauguraban. ¿Sabes la ilusión que me hacía que en el pueblo me dedicasen una plaza por mi gestión al frente del ayuntamiento? Y vale, quizás no es de las plazas más bonitas del pueblo. De hecho, técnicamente es una “plazoleta”, y por la noche suele haber muchos… a ver, no quiero decirlo, porque ahora llaman a una “racista” por cualquier cosa, pero yo de noche por ahí no pasaría.


En resumen, lo que me has hecho es una sinvergonzonería. ¿Y sabes qué es lo que llevo peor de todo? Quedarme sin saber si el concursante de Pasapalabra se llevó el bote.