158. HOMBRE GLOBO
SOFIA CUERVO | SOFIA

Caminaba por Serrano cuando me choqué con tu sonrisa,
me preguntaste si no te había visto por ser petisa.

Te pedí perdón,
Mientras metía mis manos un poco transpiradas en el bolsillo del pantalón.

Después te tiré con el mejor chiste que me pude acordar,
Solo para ver cómo esa sonrisa se empezaba a agrandar.

Te reíste con una fuerza asombrosa,
Y yo sentí como me despegaba de la baldosa.

Con la segunda broma las lágrimas te empezaron a saltar,
Y al tercero te tuviste que sentar.

Creo que fue el exceso de felicidad lo que me logró matar.
Me volví tan liviano que empecé a volar.

Te empecé a ver cada vez más chiquitita,
y vos me preguntaste si me podías atar con una cintita.

Un extremo en tu muñeca – y con un saltito –
El otro extremo en mi piecito.

Nunca más pude volver a bajarme,
Es que tu sonrisa no deja de mirarme.

Asique ahora así andamos por la vida,
Vos con tu sonrisa de lado a lado,
Y yo, tocando el cielo con la mano.