1503. INSTRUCCIONES PARA RECUPERAR A LA CHICA
Borja Echeverría Echeverría | Kilig

Primero descuida tu relación de forma gradual, perdiendo poco a poco el interés en tu pareja y permitiendo que la rutina os consuma a ambos. No intentes arreglar las cosas todavía. Espera a que tu novia se harte de ti y se marche a estudiar Bellas Artes a una prestigiosa escuela de París. Sigue sin mover un dedo hasta que quede una hora para que su avión despegue. Entonces, y solo entonces, déjate llevar por un repentino arrebato romántico, sal corriendo a la calle y lánzate de forma temeraria contra el primer taxi que veas.
Discúlpate ante el taxista argumentado que tienes que recuperar al amor de tu vida. Escucha su historia sobre cómo dejó escapar a la mujer de sus sueños hace años y lo mucho que se arrepiente de ello. Asiente consternado y finge que te importa, hasta que el conductor te permita subir al coche. Ya en el aeropuerto, mete la mano en el bolsillo del pantalón y haz un amago de sacar la cartera. Guárdala en cuanto el taxista te detenga, alegando que a él le basta con que recuperes a esa chica. Compensa su gesto con un simple gracias y bájate del taxi, cerrándolo de un portazo.
Corre hacía la terminal. Ábrete paso a empujones entre la multitud y grita el nombre de tu pareja a los cuatro vientos, como si estuvieses atravesando un episodio psicótico. Cuando te escuche y se gire hacía ti sorprendida, corre a su lado y declárate, ignorando las miradas de odio del resto de pasajeros. Dile que no hay otra mujer como ella en el mundo, que siempre tuvo razón y tú te equivocabas en todo. Deja que te mire con escepticismo durante un instante y después recapacita. Abandona esta pantomima, que podría estar sacada de una mala comedia romántica, y cuéntale la verdad.
Explícale que lo que sientes por ella va mucho más allá del amor. No la quieres, la necesitas. La necesitas para que los demás no te juzguen por seguir soltero a los treinta y muchos. Para tener cosas que hacer los domingos y sexo garantizado, más o menos. Pero, sobre todo, la necesitas porque ya has olvidado cómo ligar y te da muchísima pereza conocer gente nueva. Haz especial hincapié en esto último, exclamando «¡buf, qué pereza!» y llevándote la mano a la frente.
Aguanta unos segundos en silencio, dándole tiempo para que procese todas las palabras de tu discurso y se vea reflejada en cada una de ellas. Ahora que ya está lista, arrodíllate, tómala de la mano y hazle la pregunta: «Laura, ¿quieres conformarte conmigo?». Tras recibir el sí, ponte en pie y bésala, sin demasiada pasión.
Compartid otro taxi hasta tu casa, pedid comida china, lavad los platos, quedaos dormidos en el sofá viendo una película. Mudaos juntos, casaos, tened de dos a tres hijos, puede que un perro. Sed moderadamente felices. Llevad una vida sencilla y agradable, de las que nunca salen en las películas.