268. INSTRUCCIONES PARA SER UN BUEN RUNNER
Jordi Martinez | Jota Barbas

● El primer paso, y uno de los más importantes, es no tener en el armario ni una sola prenda color pastel.

Toda la ropa destinada al noble arte de correr debe ser llamativa, luminosa, ¡deslumbrante! ¿Amarillo fosforito tipo Marshall de aeropuerto? Correcto. ¿Elegante rojo Burdeos? A tu casa.

Si no ciega no sirve, eso es así.

● El segundo paso es no amueblar tu casa con sillones, camas o pufs. Evitar toda tentación de permanecer sentado o recogido es vital.

Vale, no tendremos un hogar muy acogedor, pero recuerda, esto no son «Instrucciones para escoger el mejor sofá Chaise Longue para tu salón».

Aquí hemos venido a correr y correremos.

● El tercer paso es escoger un buen motivo por el que correr.

Que tus vecinos te vean practicar deporte por salud o, peor aún, por puro placer, puede ser motivo de envidias y recelos así que mejor será tener una excusa a mano por si algún indiscreto pregunta.

«Corro porque me persigue un asesino en serie» o «Corro para reservar plaza de párking en el centro» suelen funcionar bastante bien.

● El penúltimo paso es no salir a correr si hace buen día. Al buen runner le gusta correr con climatología adversa. Qué sé yo, un poco de lluvia, un pequeño huracán categoría 5, un volcán en erupción… Ya sabes a lo que me refiero.

● El último paso es aprender a distinguir entre vía rural y autopista secundaria. Aunque parezca obvio, no todos los runners las distinguen. Conseguirlo puede salvarte la vida y, de paso, evitas generar atascos innecesarios.

Sí, aún hay extraños seres que prefieren moverse en histriónicos animales metálicos llamados «automóviles».

Y ellos también merecen habitar este planeta.