677. INVESTIGACIONES LOW COST
Tomás Piedra Pérez | Kurtinaitis

Varios accidentes graves de tráfico, incontables tentativas de suicidio, dos infartos agudos, tres intentos de asesinato, no menos de cuatro divorcios, un secuestro que no acabó bien. Maldita sea, ¿quién dijo que la vida de un investigador privado es fácil? Sí, yo solito he provocado todas esas contingencias, probablemente muchas más, en algunos de mis clientes. Ellos se lo buscaron, que hubiesen contratado a un detective más caro. ¿A quién esperaban encontrar por veinte dólares la hora? ¿A Phillip Marlow? Venga, hombre, algunos filetes valen más de veinte dólares y, que yo sepa, ninguno ha resuelto un caso a día de hoy. Ya sé que mucha gente se preguntará qué tienen que ver un filete y un detective privado. Solo daré una pista, para ellos y para todos los que dudan de mi talento, carne, la cosa va de carne. La pena no desgrava, de nada vale arrepentirse ahora de que mis investigaciones acaben de esta o de aquella manera. Procuro dejar fuera los sentimientos para centrarme en la parte práctica y analítica. Aplico la técnica de indagar lo fácil y descartar la complicación. La experiencia me dice que en la mayoría de casos en los que uno de los miembros de la pareja engaña al otro, hay una infidelidad de por medio; sencillo ¿verdad? Lo de querer saber si el lío es con este o con la otra, no deja de ser un aspecto cercano al morbo. Qué más da, te engañan, pues busca un rincón oscuro, coloca bien la recortada y haz lo que tengas que hacer. Eso sí, antes, págame, y recuerda: quizá no haya resuelto tu caso, pero soy un detective económico, veinte dólares la hora; todo un chollo.