340. JUICIO SALVAJE
Raquel Sánchez López | Cangrejomoro

La cosa iba bien hasta el día que me habló uno de los leones…
-Si te portas bien conmigo, tendrás más privilegios que las demás. Serás mi preferida.
¿Pero qué se había creído? El muy canalla quería embaucarme para traicionar a su propio hermano y enemistarme con mis demás compañeras de clan. No hacía ni una semana que los gemelos habían tomado el control de la manada desde que expulsaron a nuestro antiguo jefe y ya comenzaban a sembrar conflictos. Como matriarca mayor de nuestro grupo, debía hacer algo al respecto. Por eso uní a todas las leonas y los acorralamos en el barranco. No me arrepiento en absoluto de mi decisión ni de su resultado. Hágase lo que quiera con mi vida. En sus manos dejo mi destino.
La gacela juez, ante los colmillos afilados de aquel animal, expuso su conclusión:
-Actuó en defensa propia, por lo tanto queda usted absuelta y libre de todos los cargos.
Una vez emitido el veredicto, la juez huyó hacia la sabana como alma que lleva el diablo, por si las moscas.