La ansiosa balanza de Cupido
Irene Martínez Martín | Sandra Rivera

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Repasemos la tarde desde el principio. Saluda con un “hola”, un “buenas tardes” suena demasiado formal. No des la mano, no es una reunión de negocios. No vas a firmar una hipoteca, vas a conocer a alguien. Sonríe, pero mientras miras a los ojos. No mires demasiado, lo último que queremos es que se sienta incomoda. Comenta algo sobre su ropa o sobre su peinado, pero pasado un rato para que no piense que lo llevas ensayado. Voy bien vestido, aunque igual la camisa es demasiado.

Llega un poco antes de la hora acordada, pero tampoco estés 20 minutos ahí plantado. Si llegas un poco después verá falta de planificación y de interés. Seguro que la mitad de estas cosas ella ni las ha analizado.

Repasa la lista de temas de conversación, pero recuerda que no es algo fijo. Que te vea natural y relajado, solo es una primera cita. Solo, dice. Es verdad que desde que la viste el primer día en clase no te la has sacado de la cabeza, es verdad que te ha costado 4 meses pedirle salir. Por otra parte, es verdad que ha aceptado, así que algo debiste impresionarla.

No vayas ni demasiado rápido ni demasiado lento. No queremos ni que se asuste ni que se aburra. ¿Por qué es todo tan complicado? ¿No hay un guion por alguna parte, un códice centenario? ¿No está esto reglamentado? Al diablo con la indecisión, ¿no dicen acaso que todo vale en la guerra y en el amor?

Cuando os despidáis manda un mensaje diciendo que te lo has pasado bien, pero no según cojas el metro para no parecer desesperado. Espera al llegar a casa, pero tampoco te demores mucho porque es preciosa y seguro que pretendientes no le faltan.

Sé sincero, atento, cordial y abierto. Deja atrás prejuicios y dudas, ingéniatelas para no caer en incoherencias solo por querer impresionarla. Modula la voz y mantente tranquilo. Es una primera cita, aunque tu corazón piense que estás en peligro. Deja de latir tan desbocadamente maldito, y ayúdame a demostrarle que soy un buen partido. Habla de las clases, de cine, de libros… que vea que tienes una mente despierta y vea en ti un futuro con anillo.

¿Qué te he dicho sobre ir demasiado rápido? No seas ridículo. Sobre todo, intenta ser tú mismo.

Ahora que ya ha pasado todo, desvélate intentando dilucidar si le has caído en gracia o no. Pero aprovecha a dormir un poco para que mañana en clase no vea tus ojeras. ¡Mañana tengo que verla en clase! Se mezclan de nuevo la ilusión y los interrogantes. Eternas contradicciones de emociones, no deja nunca Cupido su balanza en equilibrio.