1512. LA APISONADORA
Miguel Medina Torres | Miguelon

LA APISONADORA

Habían encontrado el cadáver del Sr. Smith en la carretera. Estaba totalmente destrozado, como si le hubiera pasado una apisonadora por encima. De hecho, el forense dos días después, al analizar el cuerpo, escribió en su informe que esa había sido la causa de su muerte: “atropello de una apisonadora”.

El caso llegó a las manos del inspector Crussoe. Este lo primero que hizo es inspeccionar las cuentas del finado y descubrió que era rico. Después, investigó quién era el beneficiario de su herencia y no tuvo mucho problema en descubrir que era su mujer.

Se presentó en casa de la señora Smith. Le abrió una criada bastante anciana, que debía de tener una edad entre los ochenta y la muerte. Le dijo que era policía y que quería interrogar a la señora. La anciana le dijo que pasara al hall y se sentara, que de inmediato avisaría a Margaret. Así se llamaba la esposa. A las dos horas, se presentaba delante de él, la viuda, una señora joven, con cuerpo escultural y con una sensualidad fuera de lo común.

El inspector quedó turbado con su belleza. Sin saber cómo, le dijo, de golpe, que si había matado a su marido y ésta de inmediato le contestó que no, que por quien la había tomado.

Al día siguiente encontraron la apisonadora asesina en una alcantarilla. Tenía todas las huellas borradas, pero en el tubo de escape había colgadas unas braguitas de encaje. El inspector las cogió y se volvió a dirigir al domicilio del millonario. Una vez que estuvo delante de la mujer le preguntó, sin tapujos, que si ella utilizaba bragas. Le contestó que algunas veces. El policía sacó de una bolsa las braguitas encontradas y le dijo si las reconocía. Ella las miró, las olió y le respondió que sí, que eran las que utilizó el jueves.

El policía la iba a detener por el asesinato de su marido, cuando ella se adelantó y le comunicó que el día de autos estuvo las veinticuatro horas en la cama con el fiscal general del estado, a lo que el inspector le contestó: “touché”. A la semana siguiente el caso quedó cerrado. Fue un caso claro de suicidio Jaén,

Miguel Medina Torres