1243. LA ARACNO-NAVE
Nordin Slifi Pablo | Ludwig Martínez

La humanidad había depositado todas sus esperanzas en la aracno-nave. A ella se habían subido ya los 200 seres humanos que habían sobrevivido al gran cataclismo ambiental. Tanto el plan como la nave fueron diseñados por un extraterrestre que, para su mala suerte, al quedarse sin combustible tuvo que bajar a la tierra. Mucho más inteligente y pacífico que los humanos, fue esclavizado para diseñar el plan de huida. Nadie sabía pronunciar su nombre, así que se decidieron por llamarlo Martín (Al presidente le parecía gracioso porque era como un diminutivo de marciano).
¿Por qué la nave en forma de araña? Porque Martín había contado que durante sus viajes por toda la galaxia siempre había encontrado un patrón común. Todos los habitantes de otros planetas tenían un temor casi sagrado a las arañas, de las cuales huían persignándose nada más verlas.
Así, los 200 humanos tripulados por Martín, surcaban el espacio rumbo hacía La nueva Tierra, planeta que no se sabía si estaba habitado pero que tenía unas condiciones muy similares.
A través de las estrellas, la enorme araña iba ahuyentando a todo tipo de tripulaciones, los humanos veían desde las ventanas cómo grandes buques intergalácticos daban media vuelta con solo avistarlos.
Realmente se respiraba un ambiente de optimismo y alegría pese a haber dejado recientemente el hogar.
El presidente de la humanidad, de hecho, un día antes de llegar al nuevo planeta, se acercó a la cabina donde Martín tripulaba.
—Mira chico, realmente te tratamos fatal, pero tú siempre nos ayudaste. Lamentamos todo lo que te hicimos. ¿Sabes qué? Cuando lleguemos allí mandaré construir una estatua enorme en mi honor, pero no pienses que me olvidaré de ti, también mandaré que pongan una placa con tu nombre en alguna de las calles.
Martín derramó una lágrima.
—Gracias presidente, es todo un honor, ahora si no le importa seguiré tripulando, ya casi estamos.
Una enorme esfera azul con pegotes verdes tenía a todos los humanos llorando y haciendo que se abrazaran. Ya estaban allí.
La aracno-nave traspasó la atmósfera, pero sufrió turbulencias y cayó en picado. Para su suerte fueron a caer sobre una montaña blanda. Más tarde supieron que era un enorme bollo de pan en una cesta.
Quedaron horrorizados al ver que allí los humanos eran como ellos pero miles de metros más grandes, eran auténticos gigantes.
Sonaba un tema en la radio que decía “All I want is you”. Una pareja de adolescentes reían sobre el mantel en el que hacían el picnic. Cuando la chica fue a coger un trozo de pan dio un chillido al ver una araña.
—¡Somos como vosotros! ¡Ayuda, ayuda! — gritaban inútilmente desde dentro de la nave.
Ella se abrazó asustada y él no dudó en intentar impresionarla.
—Mira, ¿ves? Es solo un bichito— dijo mientras con los dedos índice y pulgar aplastaba la nave haciéndola emanar un líquido viscoso.
—¿Por qué has hecho eso? —dijo ella enfadada.
—Bueno, hay muchas más, qué más da.