La divina comedia
Antonia Ramos Aparicio | Lady

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LA DIVINA COMEDIA



Es una mañana de domingo en Union Square en New York, durante la Gran Depresión en 1929.



Los edificios que rodean la plaza, forman un escenario.

Edificios de lineas geométricas, los emblemáticos rascacielos..un viejo inmueble con columnas griegas que crecen hacia el cielo.

Un gran almacén de precios populares S.Klein, con un espectacular rótulo en lo alto del edificio con la inscripción S. KLEIN donde la “S” significaba “en la plaza.. honesto y derecho hacia arriba”.

Justo en el centro un bloque de viviendas, de ladrillo rojo, con una escalera en zig-zag en el medio, que parece decir .. Trabajando duro se puede conseguir el cielo.

Hordas de gente anónima se mueve en todas las direcciones.

Unos entran, como esa mujer con una falda larga y una no bien definida chaqueta, que aprieta fuertemente en su pecho a un niño enrollado en una vieja manta. Quiere incorporarse como Americans.

Otros están, como esa mujer con un elegante abrigo de piel, con sombrero cloche. A su lado un niño, posiblemente su hijo, vestido armónicamente con chaqueta roja y pantalones azules. Ellos han prosperado como Americans.

Otros salen.. ese hombre viejo con una hermosa joven.. quizás padre e hija.

En el centro de la plaza, una estatua ecuestre. El jinete extiende los brazos hacia la multitud. Es George Washington. A su lado, un orador Abraham Lincoln.

En un extremo de la plaza, aparecen dos figuras humanas de apariencia extraña.

Visten capas clásicas, ropas de otros tiempos.

Observan, sin ser observados.

Son espectadores.

Dante y su mentor Virgilio.

Su primera cita en la Tierra.

Han viajado desde el Infierno a la Tierra.

Ahora están en Union Square en New York.

Están buscando almas. Son cazadores de almas.

Todo tipo de almas aparecen, cohabitan en armonía.

Ellos contemplan la escena y la transforman en el Purgatorio de la Gran Depresión, donde esa multitud de almas sin nombre tendrá que trabajar duro para alcanzar el Cielo.